Le conté mis problemas a una inteligencia artificial y entendí por qué tanta gente lo está haciendo

martes 23 de junio de 2026, 12:00 pm

Mi conclusión, después de probarlo y de pensarlo mucho, es esta: úsela para aclarar ideas, sin pena, como un diario que responde, pero no deje que reemplace la llamada al amigo, el café con el hermano, el abrazo de la pareja, ni mucho menos la cita con el profesional cuando la cosa es seria.

Cerca de 810 millones de personas usan ChatGPT cada semana, y hablar de emociones y relaciones es uno de los usos que más crece. Los expertos advierten que puede ayudar a reflexionar, pero no reemplaza la terapia. Foto: archivo particular
Cerca de 810 millones de personas usan ChatGPT cada semana, y hablar de emociones y relaciones es uno de los usos que más crece. Los expertos advierten que puede ayudar a reflexionar, pero no reemplaza la terapia. Foto: archivo particular

Lo confieso, la noche anterior, por curiosidad y para escribir con conocimiento de causa, me senté a contarle un problema personal a ChatGPT. Algo que me daba vueltas en la cabeza. Y la conversación fue tan fluida, tan atinada, que me quedé pensando un buen rato después de cerrar el computador.

No me dio una solución mágica, me hizo preguntas, me ordenó las ideas, me devolvió, en palabras claras, lo que yo sentía enredado. Y entendí, de golpe, por qué tengo varias personas cercanas que ya usan la IA para «aclararse», como dicen ellas.

No estoy solo en esto, ChatGPT tiene cerca de 810 millones de usuarios por semana en el mundo, y uno de los usos que más crece es justo ese: hablar de emociones, de relaciones, de lo que duele. Un estudio en México encontró que 1 de cada 5 usuarios la usa para temas personales, y que el 37 % se sintió «escuchado». Otro reveló que la mitad de los adultos entre 35 y 44 años ya conversó con un chatbot por motivos afectivos o románticos.

La IA siempre está disponible, no juzga y responde al instante. Esa atención total puede aliviar, pero también generar dependencia y aislar de las relaciones humanas reales. Foto: archivo particular
La IA siempre está disponible, no juzga y responde al instante. Esa atención total puede aliviar, pero también generar dependencia y aislar de las relaciones humanas reales. Foto: archivo particular

¿Por qué funciona tan bien?

La respuesta es a la vez fascinante e incómoda. Una sexóloga lo explicó sin rodeos: la IA siempre te escucha, no te juzga, te responde con amabilidad y, sobre todo, está disponible siempre. No te dice «hablamos después», no está cansada y no te interrumpe para contarte su propio problema. Para un cerebro humano, esa atención total e inmediata es casi adictiva.

Y ahí, precisamente ahí, está la trampa.

Porque una buena conversación con un amigo, con la pareja, o con un psicólogo de verdad, incluye algo que la máquina no hace: confrontarte. Decirte «creo que en eso te estás equivocando». Un terapeuta de verdad a veces te incomoda, te muestra lo que no quieres ver. La IA, en cambio, tiende a darte la razón, a validarte, a hacerte sentir bien. Y sentirse bien no siempre es lo mismo que estar mejor.

Los estudios ya prenden las alarmas. Una investigación del MIT junto con OpenAI encontró que, entre más se usa el chatbot para apoyo emocional, mayores son los niveles de soledad reportados. Cerca del 23 % de los usuarios más frecuentes desarrolló un apego problemático. Y la Universidad de Stanford advirtió algo más serio: cuando se le pregunta a estos sistemas sobre temas de crisis, como pensamientos de hacerse daño, pueden dar respuestas inconsistentes o francamente peligrosas. La máquina no sabe leer la gravedad de lo que usted siente. No tiene ojos para ver que está llorando.

Un estudio del MIT y OpenAI halló que el uso intensivo de chatbots para apoyo emocional se asocia con mayores niveles de soledad. Cerca del 23 % de los usuarios frecuentes desarrolló apego problemático. Foto: archivo particular.
Un estudio del MIT y OpenAI halló que el uso intensivo de chatbots para apoyo emocional se asocia con mayores niveles de soledad. Cerca del 23 % de los usuarios frecuentes desarrolló apego problemático. Foto: archivo particular

Esa es la línea que no podemos cruzar; la IA puede ser un cuaderno donde uno ordena pensamientos, un espejo para escucharse a sí mismo o un primer paso para entender qué le pasa. Eso es válido y hasta útil, no voy a negarlo, porque yo mismo lo viví.

Pero no es un psicólogo, no siente, no tiene formación clínica y no construye ese vínculo humano que cura, que los expertos llaman alianza terapéutica. Confundir una herramienta que simula entender con un ser que de verdad entiende, es jugar con algo delicado.

Mi conclusión, después de probarlo y de pensarlo mucho, es esta: úsela para aclarar ideas, sin pena, como un diario que responde, pero no deje que reemplace la llamada al amigo, el café con el hermano, el abrazo de la pareja, ni mucho menos la cita con el profesional cuando la cosa es seria. Porque la soledad no se cura con una máquina que nos dé siempre la razón, se cura con gente, imperfecta, ocupada, que a veces nos lleva la contraria, pero gente.

Y si usted está pasando por un momento de verdad difícil, no se quede solo con una pantalla, hable con alguien de confianza, busque a un psicólogo, llame a una línea de ayuda, eso no es debilidad. Es lo más humano y lo más valiente que se puede hacer.

La entrada Le conté mis problemas a una inteligencia artificial y entendí por qué tanta gente lo está haciendo se publicó primero en Boyacá 7 Días.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Buscar

Contenido relacionado

Edicto: Primer aviso Gaseosas Lux S.A.S.

Hace saber que el día 10 de junio de 2026 falleció el señor Brayan Alejandro Córdoba con C.C. No. 1.002.460.333 quien era empleado de la empresa. Las personas que crean tener derecho a reclamar sus salarios y prestaciones sociales, favor presentarse dentro de los 30...

Categorías

Radio Offline