
El día lunes 23 de marzo del año en curso fue un día muy triste para la Fuerza Aérea Colombiana (Fuerza Aeroespacial Colombiana), al ser ocasionado un accidente aéreo donde uno de sus aviones impactaba bruscamente el territorio nacional en el departamento del Putumayo, a pocos kilómetros del aeropuerto de Puerto Leguízamo-Putumayo, al parecer, por falta de cierta pericia del piloto (motivo de investigación), o mejor, por inexactitud de conocimiento del terreno en el sector y prudencia del estado en que se encontraba la pista.
La aeronave en cuestión corresponde a un avión militar Lockheed C – 13OH Hércules de propiedad de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), matrícula FAC-1016.
En el citado avión viajaban 114 pasajeros (soldados de diferente rango) y 11 tripulantes, que según los informes de la Fuerza Aérea Colombiana (Fuerza Aeroespacial Colombiana) se encontraba en una misión de control y seguimiento del sector para neutralizar el orden público que, por aquellos días, la región del Putumayo se encontraba bajo registro de seguridad.
El presente accidente se considera el siniestro más grave en la aviación de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, que, según la historia de esta entidad pueda registrar. Bajo ninguna circunstancias ni condiciones parecidas se ha tenido conocimiento de un accidente de estas características y, menos, cuando lo que se ha podido comprobar, se trataba de un aeropuerto que no contaba con las condiciones técnicas en controladores, personal humano en logística, registro aéreo, aspectos físicos en la orientación en el terreno para desarrollar operaciones aéreas en su territorio. Por tal razón, nos parece de la mayor irresponsabilidad colocar la vida de 125 personas en riesgo donde el resultado fue de 69 personas fallecidas.
No entendemos cómo accidentes de esta naturaleza puedan suceder cuando lo que se espera es que, tratándose de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, se supone, deben ser lo más cuidadosos para emprender este tipo de maniobras, ya que su labor debe ser impecable y con mínimos de errores que puedan llegar a generar resultados tan funestos como los que acontecieron.
Por otro lado, y como si fuera poco, tenemos las palabras del Sr. presidente Petro, sí, el presidente que violó los topes de gastos de su campaña y que ya sabemos, según la Constitución Nacional, cuál ha de ser la sanción, decir, que por ser este avión donado por los Estados Unidos de Norte América y tener un periodo largo de servicio desde su construcción, dicha aeronave no estaba en condiciones de volar, dejando en entre dicho la seriedad y responsabilidad de la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
Al Sr. presidente Petro le corresponde ser más cuidadoso en sus comentarios y apreciaciones, pues ellas, nos han generado grandes inconvenientes no solo en el interior de nuestro país sino externamente con todas aquellas naciones e instituciones internacionales que aún creen en nuestro país.
Si el citado avión no estaba en condiciones para volar, como lo asegura el Sr. presidente Petro, cómo es posible que lo utilicen y menos en las condiciones tan precarias en que se encontraba el aeropuerto de donde despegó; acá existe una suma de grandes errores que se deben corregir, pero que ante los hechos ocurridos, se deben ejercer las investigaciones correspondientes y en tiempos cortos para lograr esclarecer en forma clara y contundente los fallos cometidos para que la propia Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) y con sus diferentes órganos de control presenten los informes correspondientes para que ante autoridad judicial competente se castigue ejemplarmente el error.
¿Qué le vamos a decir a todas aquellas familias que resultaron lastimadas por este atroz accidente si se llegase a comprobar que hubo errores de planeación, previsión, control y falta de comunicación de las regiones donde se pensaba maniobrar?; ¿qué podemos decir si se llega a evidenciar que el avión estaba en perfecto estado y en condiciones de ser utilizado al no tener problema alguno en su mantenimiento y control de servicio?; preguntas que se tendrán que responder tarde o temprano, pero, por lo pronto, nos quedan muchas dudas de la forma cómo se manejan las diferentes acciones de planeación, táctica e inteligencia castrense en nuestras Fuerzas Militares del actual Gobierno.
Por lo pronto, aspiramos que casos como el presente no se repitan, no queden en el olvido y se ejerzan mayores controles en su labor; para todas aquellas familias que les tocó sufrir esta dura experiencia, nuestra más sentida manifestación de dolor y apoyo en estos momentos de tristeza.
La entrada Avión militar que se cayó en accidente – Carlos Julio Martínez #ColumnistaInvitado se publicó primero en Boyacá 7 Días.
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