Google ya no quiere que la inteligencia artificial sea algo que usted abre cuando la necesita. Quiere que sea el aire que respira en cada aparato, todo el tiempo.

Me senté ayer a ver el Google I/O, el evento más importante del año para la empresa que maneja buena parte de su vida digital sin que usted lo note: el buscador, el correo, el mapa, YouTube. Arrancó al mediodía hora colombiana desde California. Y le confieso que terminé con sentimientos encontrados.
Por un lado, lo que mostraron fue ciencia ficción hecha realidad. Por otro, pensé en mi mamá, en los vecinos, en la gente que apenas está aprendiendo a usar WhatsApp y que de un momento a otro va a quedar viviendo en un mundo que cambió las reglas sin avisar. Le cuento lo que vi, en cristiano.
Lo más grande se llama Gemini Omni. Gemini es la inteligencia artificial de Google, la competencia de ChatGPT. Lo nuevo es que ahora entiende al tiempo lo que usted dice, lo que le muestra en una foto y lo que aparece en un video. Todo junto. Usted apunta el celular a una receta en YouTube y el asistente la ve, la escucha y le arma la lista del mercado adaptada a su cocina, sin abrir otra aplicación.
Maravilloso, pero yo me crié buscando en un diccionario gordo, y cada paso me obligaba a pensar. Ahora uno le pregunta a una máquina y le da todo masticado. ¿Eso nos hace la vida más fácil o más perezosos para pensar? La pregunta me quedó dando vueltas.
Lo segundo fueron unas gafas inteligentes. Sí, gafas. Se llaman Android XR y llegan a las tiendas en la segunda mitad de este año. Las más avanzadas le proyectan información directamente en el lente: va caminando por una calle desconocida y le aparece la flecha de para dónde doblar, flotando frente a sus ojos. Habla con alguien en inglés y le sale la traducción en vivo, como subtítulos, pero en la vida real. Pensé en mi sobrino que vive en Estados Unidos y no habla bien inglés; para él eso sería una bendición. Y al mismo tiempo pensé: ¿en qué momento dejamos de mirarnos a los ojos para mirar pantallitas que nos flotan en la cara?

Hubo un anuncio que sí me sacó una sonrisa sin reservas. Google va a sacar unos computadores nuevos, los Googlebooks, más baratos que un Mac y con inteligencia artificial incorporada desde que se prenden. Para un estudiante de la UPTC, para un emprendedor de Tunja que está arrancando, para una familia sin plata para un computador caro, eso es una gran noticia. La tecnología buena, por fin, bajando de precio en vez de subiendo.
Y el anuncio que más dio de qué hablar: parece que Apple va a meter la inteligencia artificial de Google dentro del iPhone. La famosa Siri, que todos sabemos que es medio bruta, empezaría a funcionar con tecnología de Google por debajito. Es como si Coca-Cola le comprara la fórmula secreta a Pepsi. Cosas que uno no se imaginaba ver.
También presentaron Veo 4, una herramienta que crea videos completos con solo escribir lo que uno quiere, en alta calidad y con voces que hablan español de verdad. Un creador de contenido hace maravillas con eso. Pero también pensé en cuántos camarógrafos y editores se van a quedar sin trabajo. Como decíamos en la nota del Día del Trabajador: la herramienta no es buena ni mala, depende de en qué mano caiga.
Si tuviera que resumirlo en una frase: Google ya no quiere que la inteligencia artificial sea algo que usted abre cuando la necesita. Quiere que sea el aire que respira en cada aparato, todo el tiempo. El propio Sundar Pichai, el jefe de Google, lo dijo: estamos pasando de pedirle cosas a las máquinas, a que las máquinas anticipen, entiendan y actúen por nosotros.
Y ahí me quedé pensando mientras apagaba el computador. Que las máquinas hagan cosas por nosotros suena cómodo. Pero cada cosa que la máquina hace por mí es una cosa que yo dejo de hacer, una decisión que dejo de tomar, un músculo mental que dejo de usar.
No le tengo miedo a la tecnología, llevo años escribirndo de ella. Pero ayer sentí por primera vez que el futuro ya no es algo que viene. Ya llegó, está tocando la puerta, y no nos va a esperar a que estemos listos.
No podemos quedarnos por fuera, pero tampoco entregarnos del todo. El reto es aprender a usar estas herramientas sin dejar que nos quiten lo que nos hace humanos: la curiosidad, el pensamiento propio, las ganas de equivocarnos y aprender, las conversaciones mirándonos a los ojos sin una pantalla en el medio.
El futuro llegó, paisanos. Entrémosle con cabeza fría y corazón despierto. Que de eso, al menos, todavía no hay ninguna máquina que sepa más que nosotros.
Redacción Tecnología / IA
La entrada El futuro ya no viene, ya llegó: una mirada personal a todo lo que Google anunció se publicó primero en Boyacá 7 Días.





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