Después de las elecciones, ahora viene lo más importante: trabajar juntos por Tunja

lunes 3 de agosto de 2026, 7:00 am

Las elecciones atípicas de Tunja dejaron un resultado que celebramos con alegría y responsabilidad. Fue el triunfo de una decisión ciudadana, de quienes creyeron que nuestra ciudad podía recuperar el rumbo y abrir una nueva etapa. Pero una elección termina cuando se cuentan los votos, y la responsabilidad pública comienza realmente al día siguiente.

Y es precisamente ahí donde quiero poner la mirada.

Como administrador público territorial y como ciudadano que ama profundamente a Tunja, considero que el gran desafío que tenemos por delante no es solamente gobernar bien desde la Alcaldía. El verdadero reto es lograr que todas las instituciones trabajen juntas por los mismos objetivos de ciudad.

Tunja no puede seguir funcionando como una suma de entidades aisladas, cada una defendiendo su propio espacio, sus competencias o sus intereses. Los problemas de la gente no vienen separados por dependencias administrativas. La seguridad se relaciona con el urbanismo, la movilidad con la infraestructura, la cultura con el turismo, el desarrollo rural con la economía, y la educación con las oportunidades de nuestros jóvenes.

Por eso, después de las elecciones, debe comenzar una nueva etapa: la etapa de la articulación institucional.

Tenemos una Alcaldía que debe liderar, pero también una Gobernación que puede convertirse en un aliado estratégico, entidades nacionales con programas y presupuestos que deben llegar al territorio, instituciones descentralizadas con capacidad técnica y financiera; universidades, empresarios, organizaciones sociales, juntas de acción comunal y ciudadanía organizada que tienen mucho que aportar.

Y aquí quiero hacer un llamado especial a las entidades públicas que cuentan con recursos para financiar proyectos importantes.

Los recursos públicos no pueden convertirse en presupuestos que se ejecutan de manera aislada. Deben convertirse en soluciones concretas para la gente.

Si una entidad tiene recursos y otra tiene la competencia, debemos sentarnos a construir juntos. Si una tiene capacidad técnica y otra tiene capacidad financiera, debemos articularlas. Si existen convocatorias nacionales, regalías, convenios de cofinanciación o instrumentos de cooperación, debemos tener proyectos estructurados y capacidad institucional para aprovecharlos.

Eso también es administrar lo público.

Un buen administrador público no es solamente quien ejecuta un presupuesto. Es quien identifica problemas, formula proyectos, articula actores, gestiona recursos, coordina capacidades y consigue resultados medibles para la ciudadanía.

Por eso creo que el triunfo electoral de Rafael Acevedo debe entenderse como una oportunidad para construir una nueva relación institucional alrededor de Tunja. Una relación basada en el respeto, la cooperación y, sobre todo, en objetivos comunes.

No se trata de que una administración le quite protagonismo a otra. No se trata de quién aparece en la fotografía o de quién pone la placa. Se trata de que, cuando una obra se haga realidad, podamos decir que las instituciones fueron capaces de trabajar juntas para que sucediera.

Tunja necesita menos protagonismos y más resultados.

Necesita que la Alcaldía pueda tocar las puertas de la Gobernación y encontrar disposición para construir. Que las entidades nacionales miren a nuestra ciudad como un territorio con proyectos serios y capacidad de ejecución. Que nuestros congresistas ayuden a gestionar. Que los sectores productivos participen. Que las universidades aporten conocimiento. Que las juntas de acción comunal sean escuchadas. Y que la ciudadanía pueda volver a confiar en que las instituciones públicas tienen la capacidad de resolver.

Las elecciones nos dieron un nuevo punto de partida.

Ahora debemos demostrar que sabemos convertir esa confianza en Gobierno, y el Gobierno en resultados.

Como administrador público territorial estoy convencido de que la transformación de Tunja no dependerá exclusivamente de cuánto dinero tenga una administración, sino de qué tan capaz sea de gestionar, articular y multiplicar las capacidades y recursos que existen alrededor de nuestra ciudad.

El reto es enorme, pero también lo es la oportunidad.

A quienes ganaron las elecciones les corresponde gobernar para todos. A quienes participaron y no resultaron elegidos les corresponde entender que la ciudad está por encima de cualquier resultado electoral. Y a las instituciones públicas nos corresponde algo todavía más importante: trabajar juntas, porque el ciudadano no vota para que las entidades se enfrenten, vota para que sus problemas se solucionen.

Hoy, después de las elecciones atípicas, Tunja necesita que pasemos de la competencia política a la cooperación institucional.

Que pasemos de las promesas a los proyectos.

De los proyectos a la gestión de recursos.

Y de la gestión de recursos a las obras y resultados que la gente pueda sentir en su vida cotidiana.

La campaña terminó. Ahora comienza el verdadero desafío: construir ciudad. Y para hacerlo, necesitamos trabajar juntos.

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