Que el juego bonito dure para siempre – #ColumnistaInvitada

domingo 5 de julio de 2026, 9:30 am

La premisa de un partido de fútbol no podría ser más sencilla: en el campo se enfrentan once jugadores de dos equipos que disputan una misma victoria. El ganador será quien logre anotar más goles en la portería del rival.

Es un juego: entretenimiento, danza y creatividad. Aunque tiene reglas, árbitros, posiciones y un tiempo definido, el fútbol conserva algo profundamente libre: la capacidad de convertir el talento en arte y el movimiento en lenguaje. Quizá por eso ha acompañado buena parte de la historia contemporánea de las naciones. Cada encuentro está cargado de patriotismo, expectativa y una dosis inevitable de esperanza y es, tal vez por eso, que en medio de la Copa Mundial de Fútbol 2026 millones de personas vuelven a reunirse bajo una misma bandera para sentirse parte de algo más grande que ellas mismas.

Y es que el fútbol vive de la sorpresa y de la ilusión. Antes de cada Mundial aparecen los grandes favoritos: selecciones que históricamente han levantado la Copa, equipos que durante décadas han asegurado un lugar entre las grandes potencias del deporte. Sin embargo, pocas disciplinas desafían tanto los pronósticos. A pesar de las apuestas, de las predicciones y de la estadística, este deporte siempre encuentra la manera de sorprender. Durante lo que va del torneo, varios de los equipos llamados a disputar el título ya han quedado eliminados.

El mundo estuvo en vilo mientras Japón le disputaba el paso a la siguiente ronda a Brasil y Paraguay eliminaba al histórico equipo alemán. El fútbol nos recuerda, una y otra vez, que ninguna historia está completamente escrita cuando rueda el balón.

Este juego es también un manifiesto político. Cada selección representa mucho más que once jugadores: lleva consigo una historia nacional, una bandera, una forma de entenderse a sí misma y el orgullo compartido de millones de personas que, desde distintos rincones del mundo, encuentran en un equipo una manera de decir «nosotros».

No es casualidad que la leyenda brasileña Pelé popularizara la expresión jogo bonito. En 1977 tituló su autobiografía ‘My Life and the Beautiful Game’, contribuyendo a consolidar una expresión que desde entonces ha recorrido el mundo para describir al fútbol. Más que una referencia al espectáculo, el término reconoce la belleza de un deporte capaz de convertir una competencia en un lenguaje universal.

Millones de personas siguen de cerca cada partido de este Mundial. Se congregan bajo una bandera, un himno y una camiseta para alentar a sus selecciones. Sin embargo, debajo de esa emoción que por momentos roza la euforia habitan historias mucho más profundas. Allí están las trayectorias de las 48 naciones que buscan un mismo trofeo; las luchas sociales, las aspiraciones y las esperanzas que muchos depositan sobre sus equipos; la posibilidad de encontrar entretenimiento y alegría en medio de crisis personales o globales; y también el privilegio, cada vez más escaso en la vida adulta, de volver a pensar como niños.

Durante unas semanas, el lenguaje cotidiano se llena de palabras como capitán, bandera, gol, remontada, victoria y derrota. Volvemos a creer en héroes improbables, en finales inesperados y en la posibilidad de que el más fuerte no siempre gane. El fútbol nos recuerda que la historia también puede escribirse desde la incertidumbre.

Quizá por eso el juego bonito sigue fascinándonos. Porque convierte una cancha en un escenario donde se encuentran la identidad, la memoria y la imaginación colectiva. Porque ha construido leyendas que sobreviven al paso de las décadas, ha inspirado a generaciones enteras de niños y jóvenes a perseguir un sueño y, en más de una ocasión, ha logrado que países profundamente divididos encuentren, aunque sea por noventa minutos, un motivo para reconocerse como una sola nación.

Y porque, a pesar de los estadios monumentales, de los contratos millonarios, de las tribunas y de la inmensa industria que hoy lo rodea, el fútbol nunca deja de ser, en esencia, nada más (y nada menos) que un juego bonito.

La entrada Que el juego bonito dure para siempre – #ColumnistaInvitada se publicó primero en Boyacá 7 Días.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Buscar

Contenido relacionado

[Galería] El Festival de Cometas de Villa de Leyva en imágenes

[Galería] El Festival de Cometas de Villa de Leyva en imágenes

Les compartimos imágenes de los mejores momentos del festival este sábado. Festival Internacional del Viento y las Cometas de Villa de Leyva. Foto: Juan Kaicedo En la ciudad de Villa de Leyva se lleva a cabo la edición XLIX del Festival Internacional del Viento y las...

[Infografía] Las mejores universidades del mundo

[Infografía] Las mejores universidades del mundo

El Academic Ranking of World Universities (ARWU) mantiene por delante a Harvard, Stanford y el Instituto Tecnológico de Massachusetts como las mejores universidades del planeta. Con información de la Agencia EFE La universidad estadounidense de Harvard repitió este...

Categorías

Radio Offline