

Resultó bastante controvertida y particular, por decir lo menos, la elección del nuevo presidente del Senado en nuestro país, circunstancia que nos acerca cada vez más a los diferentes detalles que nuestra institucionalidad representa, para el caso del Congreso de la Republica, en sus elecciones para conformar mesa directiva y para las diferentes comisiones que dicho congreso personifica y, sobre lo cual, nos enseñan cómo es que operan para poder funcionar en un mundo lleno de compromisos y acuerdos que ante la ley no existen.
Para entrar en detalle en cuanto a la elección del nuevo presidente del Senado y, según los acuerdos que en el interior de dicha corporación se tienen, corresponde la presidencia al partido político que se haya declarado de gobierno y, en consecuencia, dicho partido haya sacado la mayor votación comparado con los diferentes partidos o grupos de gobierno, es decir, el que tenga mayores escaños (curules) en dicha corporación.
Para nuestro ejercicio que estamos desarrollando, corresponde al partido Centro Democrático por haberse declarado de gobierno y por haber sacado la mayor cantidad de senadores en dicha corporación; la dificultad que se presentó en el momento para escoger al nuevo presidente del Senado, correspondió a que un senador, unilateralmente y de forma muy personal, se presentó saliéndose del acuerdo que históricamente ya estaba establecido y que tradicionalmente se venía dando en dicha corporación, con el argumento de que a este lo apoyaba directamente el presidente electo, Abelardo de la Espriella, lo cual generó un total enredo, surgiendo varias suspicacias y colocando la estabilidad del nuevo Gobierno en dificultades.
Acá se mencionaron acciones como aquella donde el nuevo ministro del Interior asignado, para el momento, Rodrigo Lara Restrepo, estaba haciendo campaña para que el senador Alfredo Deluque (del partido de ‘La U’) pudiese obtener los votos necesarios y, así, poder lograr la presidencia del Senado, lo cual contradecía toda esa mecánica que ya estaba implementada y, que por supuesto, generaría toda una serie de críticas por su inadecuado proceder.
A la postre, como era de esperar, surgieron una serie de acciones donde el partido Centro Democrático, a quien le correspondía, según acuerdos de la corporación, salir a aclarar dicha novedad y solicitar se respetara los convenios que ya estaban establecidos.
No hubo forma de que entendiera el senador Alfredo Deluque y, en últimas, se continuó con el proceso quedando por parte del Centro Democrático el senador Honorio Henríquez como persona que los representaría para lograr la elección de la Presidencia del Senado.
Como no fue posible ningún acuerdo con el senador Deluque, estas dos personas: Luque y Henríquez, tuvieron que presentarse a voto limpio para que en sesión plenaria del Senado se eligiera a su nuevo presidente, que a la postre cayó en la persona del Centro Democrático, senador Honorio Henríquez, tal como lo contemplaban los acuerdos y pactos de dicha corporación.
Pero acá no se cumplieron los acuerdos como posiblemente se piensa, sino que existió una acción inesperada, que permitió que la elección del senador Honorio Henríquez se diera, y consistió en el apoyo que el partido Pacto Histórico le diera, caso insólito, al Partido Centro Democrático, no por acuerdos o componendas, como suele pensarse o porque estos dos partidos se hayan unido, sino porque al Pacto Histórico le convenía más el candidato del Centro Democrático por estar, el Pacto Histórico, en oposición directa y cerrada con el nuevo presidente, Abelardo de la Espriella.
Aquí, insistimos, no ha habido ninguna unión ni componenda entre estos dos partidos: Centro Democrático y Pacto Histórico, ni cosa que se le parezca, lo que hubo, por parte del Pacto Histórico fue respaldar un candidato, el del Centro Democrático, bajo cálculo debidamente estudiado y conveniencia política para incomodar al futuro Gobierno del presidente de la Espriella.
Aspiramos, por lo demás y es lo que nos interesa, que lo que viene del nuevo Gobierno de de la Espriella se logre organizar de tal forma que nuestra institucionalidad crezca en mejores servicios y su efectividad sea clara y contundente para lograr, con ello, superar tanto desajuste administrativo que hoy representa nuestra nación; los altos índices de pobreza, que se reflejan aún en cada una de las regiones, deben ser considerados materia de primer orden para conseguir allanar el desarrollo que hoy necesitamos.
La entrada Elección del nuevo presidente del Senado – #ColumnistaInvitado se publicó primero en Boyacá 7 Días.











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