Nuestro ‘Diario del Mundial’ estuvo totalmente dedicado al evento deportivo más importante que se ha hecho en Boyacá en toda su historia.

Ricardo Rodríguez Puerto, exjefe de redacción de Boyacá Sie7e Días. Foto: archivo particular
*Por: Ricardo Rodríguez Puerto
En 1995, cuando en Duitama y Boyacá se realizó el Campeonato Mundial de Ciclismo, el periódico Boyacá Sie7e Días llevaba un poco menos de dos años de haber aparecido y, por circulación, ventas de publicidad e influencia se comenzaba a consolidar como el más importante medio de comunicación regional.
Teniendo en cuenta la trascendencia que para el departamento representaba la realización de un torneo mundial de nuestro deporte insignia, con varios meses de anticipación en Consejo de Redacción acordamos realizar publicaciones especiales sobre los preparativos para esta cita orbital.
Entre el 15 de agosto y el 31 de agosto de 1989, con motivo de la celebración de los 450 años de Tunja y con ocasión también de la conmemoración de los 50 años de la Federación Colombiana de Ajedrez se realizó en la capital boyacense el Campeonato Mundial Juvenil de Ajedrez masculino y femenino, pero realmente ese era un evento menor frente al gran compromiso que se nos venía, de realizar lo que llamábamos ‘los Mundiales de Ciclismo’.

Con el ‘Diario del Mundial’, Boyacá Sie7e Días cubrió totalmente el evento deportivo más importante que se ha hecho en el departamento en toda su historia. Foto: archivo Boyacá Sie7e Días
Se trataba del evento más importante que se realizaba en la historia del departamento, pero no solo era eso, era nada más ni nada menos que un Mundial de Ciclismo, en Colombia y en Boyacá, en donde ese deporte siempre ha sido sinónimo de historia, identidad y resistencia.
Con la gerente de Boyacá Sie7e Días, María Lourdes Hernández, y la coordinadora comercial, Aurora Carreño, se definió un plan con el que el periódico incluyó cada viernes –porque ese era el día de la semana en que circulaba el semanario- una separata especial sobre los detalles del evento que Duitama y Boyacá estaban preparando; no solo contando aspectos de la organización y de los preparativos sino reseñas históricas de otros mundiales, de quiénes habían sido protagonistas; palmarés y fotografías de los ciclistas del mundo que vendrían a Colombia, columnas de opinión de expertos y sobre los lugares y atractivos turísticos que encontrarían en nuestra tierra.
Durante varios meses antes de octubre de 1995 circuló la separata en Sie7e Días, pero la gran apuesta era cómo el periódico de los boyacenses cubriría el evento, cómo le llevaría a sus lectores los detalles de ese certamen deportivo. Con nuestros compañeros Ulises Ortega Acuña (periodista deportivo), Israel Garzón (fotógrafo) y Carlos Ballesteros (redactor) estuvimos de acuerdo en realizar un diario durante el Mundial, una propuesta ciertamente osada porque ni el equipo tenía la experiencia (valga reconocerlo) ni existía la infraestructura para hacer una publicación diaria, ni había herramientas técnicas adecuadas, como sí las tuvimos unos años más tarde cuando el periódico se convirtió en bisemanario y más tarde en diario.
Silverio Gómez Carmona, editor de Portafolio y de las páginas económicas de El Tiempo, que era el director de los periódicos regionales Tolima Sie7e Días, Llano Sie7e Días y Boyacá Sie7e Días, se opuso a esa publicación diaria porque, según decía, terminaría siendo una carga muy pesada para tan pocos redactores de Boyacá, pero insistimos y logramos que se aprobara.

Todos los detalles del Mundial de Ciclismo de 1995 aparecieron en la edición especial de Boyacá Sie7e Días hace 30 años. Foto: archivo Boyacá Sie7e Días
Para las separatas previas al Mundial y para el cubrimiento contratamos un ‘refuerzo’ en fotografía, Nicolás Buitrago, quien había vivido muchos años en Estados Unidos y nos convenció de que no solo sabía inglés, sino francés, portugués, italiano y otros idiomas, cosa que aún dudo. Nicolás, que es ‘un loco genial’, regresó luego a Estados Unidos en donde vive y tiene familia; supongo que se rebusca la vida como ‘todero’ que parece ha sido su profesión de siempre. Aunque su ayuda fue valiosa, como el de todo el equipo de redactores, la advertencia de nuestro director de Bogotá terminó siendo cierta y durante una semana, en la que circuló ‘El Diario del Mundial’ no tuvimos tiempo ni para comer ni para dormir, solo para trabajar.
La elaboración de un diario tenía en esa época unos factores adicionales de carga de estrés porque, entre otras cosas, el material fotográfico, que era en rollos y había que mandarlos revelar en una tienda de fotografía de Tunja, que no logró cuadrar sus horarios con nuestras necesidades de material gráfico.
Tampoco teníamos un sistema eficiente de envío de material a Bogotá para impresión porque -repito- Boyacá Sie7e Días era en esa época semanario y no tenía capacidad para ser diario. Otro aspecto que nos afectó fue que la prioridad para la ubicación de camarógrafos y fotógrafos la tenían las agencias y los medios internacionales; el canal oficial de transmisión para Colombia, que era RCN, y, por último, los medios locales. Al fin y al cabo se trataba de un Mundial.
Y, sin embargo, logramos hacer un buen trabajo. En las separatas previas al Mundial incluimos entrevistas, por ejemplo con Miguel Induráin, que a la postre fue medalla de plata en la Prueba de Ruta, con figuras como Richard Virenque o de técnicos y con todo el personal que en las grandes competencias prestan apoyo a los ciclistas.
Por supuesto que también entrevistamos a los nuestros, por ejemplo a Oliverio Rincón, Israel Ochoa o José Jaime ‘Chepe’ González, en quienes estaban cifradas las esperanzas colombianas, pero que al final no obtuvieron los resultados que todos esperábamos.

Duitama y Boyacá le cumplieron al Mundial de Ciclismo y Boyacá Sie7e Días cumplió su cita con ese certamen y con sus lectores. Foto: archivo Boyacá Sie7e Días
Ulises Ortega Acuña, redactor deportivo, e Israel Garzón Roa, nuestro reportero gráfico, hicieron un trabajo extraordinario porque el trabajo de campo para ‘El Diario del Mundial’ estaba centrado en ellos. Los demás apoyábamos revisando material de las agencias internacionales, siguiendo las transmisiones, ayudando a redactar artículos, buscando fotografías, en fin.
El resultado fue lo esperado: una publicación diaria totalmente dedicada al Mundial de Ciclismo, con artículos, análisis, columnistas, fotografías de cada una de las jornadas cumplidas en Duitama, Paipa, Tuta y Tunja.
Ya lo había escrito en este medio: más que un certamen deportivo de nivel internacional para Duitama y Boyacá, el Mundial de Ciclismo fue una enorme y extraordinaria fiesta cívica.
Lo de Duitama fue apoteósico y la mejor muestra de las actitudes y sentimientos que los boyacenses tenemos con quienes nos visitan: barrios apadrinando delegaciones deportivas internacionales, banderas de todos los países, calles, parques y avenidas arregladas y adornadas, campesinos felices viviendo el ciclismo en ‘la Ruta del Mundial’ y autoridades nacionales, regionales y locales comprometidas con mostrar lo mejor de la tierra.
Nuestro ‘Diario del Mundial’, precursor del bisemanario Boyacá Sie7e Días (como circuló los martes y viernes desde marzo de 1997) y del diario Boyacá Sie7e Días (como circuló desde el 17 de mayo del 2011 hasta la pandemia del COVID-19) estuvo totalmente dedicado al evento deportivo más importante que se ha hecho en Boyacá en toda su historia, con resultados, clasificaciones, cuadros de honor; crónicas y reportajes de cada jornada; amplias galerías fotográficas; notas sobre los entrenamientos y las delegaciones y columnas de opinión.
Duitama y Boyacá le cumplieron al Mundial de Ciclismo y Boyacá Sie7e Días cumplió su cita con ese certamen y con sus lectores.
Colofón. 30 años después de ese Mundial de Ciclismo recordamos ese acontecimiento con nostalgia y cariño, pero ojalá surjan dirigentes deportivos boyacenses del más alto nivel, como Miguel Ángel Bermúdez, porque de seguir así vamos a tener que continuar celebrando nuevos aniversarios del mismo certamen sin que nadie sea capaz de traernos y de realizar eventos como ese.
Escuché en estos días a Bermúdez proponiendo la creación de un comité para solicitar a la Unesco un reconocimiento ‘fair play’ para Duitama, según dijo, para que la ciudad se convierta en sede de grandes eventos deportivos y culturales del mundo. Sin embargo, ese ‘Premio fair play de la Unesco’ no existe.
Miguel Ángel Bermúdez puede seguir contando la historia de cómo consiguió el Mundial de Ciclismo de 1995, con la seguridad de quienes lo admiramos como el gran dirigente deportivo que fue que si el premio fair play de la Unesco existiera, él, con el ímpetu, los recursos, el poder y las influencias de otras épocas, tal vez sería el único boyacense capaz de lograr ese reconocimiento para Duitama y Boyacá.
*Exjefe de Redacción de Boyacá Sie7e Días
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