Pobreza energética: cuando tener luz no es suficiente #ColumnistaInvitado

domingo 30 de agosto de 2026, 9:00 am

Colombia tiene cerca de 14 millones de hogares. De ellos, 1 millón está en el nivel más grave de pobreza energética, y otros 4,5 millones enfrentan dificultades para acceder a servicios energéticos básicos. Son cifras del propio Ministerio de Minas y Energía, y vale la pena detenerse en ellas, porque el concepto de «pobreza energética» no significa lo que la mayoría cree.

Cuando pensamos en el término, casi siempre imaginamos una casa sin luz. Pero el Gobierno mide esta pobreza con un índice llamado IPEM (Índice de Pobreza Energética Multidimensional), presentado en su versión más reciente el 10 de diciembre de 2025 con el apoyo técnico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), y ese índice observa cuatro aspectos de la vida de un hogar: primero, si hay electricidad y con qué se cocina; segundo, si la vivienda cuenta con equipos básicos como nevera, estufa o lavadora; tercero, si la familia tiene cómo aprender y comunicarse, con televisor, celular o computador; y cuarto, si en el territorio donde vive existen al menos escuelas públicas con servicio de energía.

Aquí es importante separar dos ideas que se confunden con facilidad. Un tema es la ausencia total de energía, y otro, más amplio, es la pobreza energética. Un dato ilustra bien el primero: 1,3 millones de hogares colombianos todavía cocinan con leña, carbón, desechos o kerosene, una carencia que expone principalmente a las mujeres de esos hogares a riesgos respiratorios. Pero una familia puede tener electricidad en su casa y, aun así, contar como «pobre energéticamente» si no tiene cómo conectarse a internet o si su vivienda no reúne condiciones básicas. Es una pobreza más silenciosa, y por eso mismo más fácil de pasar por alto.

¿Dónde está concentrada, y por qué persiste?

En proporción a su población, las regiones más golpeadas son la Amazonía, la Orinoquía y la región Pacífica, con departamentos como Vichada, Vaupés y La Guajira a la cabeza. El municipio más afectado del país es Cumaribo, en Vichada.

El propio Ministerio explica por qué pasa esto. Primero, muchas de estas regiones tienen recursos naturales de sobra, pero han recibido poca inversión para llevarles energía. Segundo, la forma en que está armado el mercado eléctrico hace que la energía termine costando más. Y tercero, falta de conexión al Sistema Interconectado Nacional (SIN): sin esa infraestructura básica, la brecha entre territorios se mantiene. No es, entonces, algo que le tocó al azar a estas zonas: coincide, sobre todo, con los territorios más apartados y de más difícil acceso del país.

Una mejora real, con un camino largo por recorrer

Esta cifra viene bajando. Durante 2024, 760.000 personas, agrupadas en 265.886 hogares, salieron de la pobreza energética, y 91,3 % de los municipios del país (1.023 de 1.121) redujo su nivel del índice. En ese mismo periodo, cerca de 60.000 nuevos usuarios fueron conectados al servicio eléctrico, 9.000 de ellos mediante paneles solares individuales, priorizando territorios golpeados por el conflicto armado.

Son avances medibles y verificables. No obstante, todavía queda un millón de hogares colombianos en el nivel más grave de esta condición.

Entender la pobreza energética de esta forma, no solo como falta de luz, sino como falta de conectividad, de electrodomésticos básicos y de territorios verdaderamente equipados, cambia la conversación y el alcance del tema. Ya no se trata únicamente de tender más redes eléctricas, sino de pensar la energía como una puerta de entrada a la salud, la educación y una vida digna.

Y ahí entra otra pieza del rompecabezas: la transición energética de hoy se sostiene, en esencia, en la descarbonización, la digitalización y la descentralización. De las tres, la descentralización es la que más puede cerrar esta brecha: cuando una familia recibe un panel solar individual, como ya ocurrió con 9.000 hogares entre 2024 y 2025, la energía deja de depender de una red lejana y empieza a producirse ahí mismo. Es, quizás, la lectura más importante que deja esta cifra: la energía no es solo un tema de generación y tarifas, también es un tema de equidad territorial.

Fuentes oficiales consultadas: Ministerio de Minas y Energía, comunicado de prensa sobre el Segundo Informe de Pobreza Energética Multidimensional (IPEM), 10 de diciembre de 2025, y material informativo oficial «La Energía de Nuestra Gente»; Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), nota informativa sobre el lanzamiento del IPEM 2025, 10 de diciembre de 2025.

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