

Los 100 años del exsecretario general del Colegio de Boyacá El 6 de agosto a las 10:00 a.m. el Concejo Municipal y la Academia Boyacense de Historia celebraron los 487 años de la fundación Hispánica; dentro del evento el Concejo Municipal de Tunja impuso la orden Gustavo Rojas Pinilla al educador boyacense Carlos Arturo Martínez Ulloa, quien durante más de tres décadas se desempeñó como Secretario General del histórico Colegio de Boyacá, quien acaba de cumplir 100 años de vida con gran lucides y dignidad en su vida y recordado por miles de egresados del Colegio de Boyacá.

Nació en Moniquirá el 15 de julio de 1926, hijo de Luis María Martínez y Ana Esilda Ulloa Ulloa. Su infancia estuvo marcada por una profunda tragedia familiar: en 1931, cuando apenas tenía cinco años de edad, perdió a su madre, víctima de la epidemia de tifoidea que azotó la antigua provincia de Ricaurte, una de las más graves crisis sanitarias que vivió la región durante el siglo XX.
En 1950, el entonces rector del Colegio de Boyacá, Pedro Ignacio Sánchez, reconoció en él sus excepcionales condiciones humanas y administrativas y le ofreció desempeñarse primero como bibliotecario y en 1952 como secretario general de la institución. Lo que inicialmente parecía ser un cargo transitorio terminó convirtiéndose en una vocación de servicio que se prolongó durante más de treinta años, dejando una huella imborrable en la historia del colegio.

Miles de estudiantes, docentes y funcionarios recuerdan aún su trato amable, su rectitud, su disciplina y su permanente disposición para servir. Su oficina fue durante décadas un punto de encuentro para varias generaciones de alumnos que encontraron en él no solo un excelente funcionario, sino también un consejero y amigo.
Consciente de la importancia de la formación permanente, Carlos Arturo Martínez Ulloa se capacitó en mecanografía internacional, perfeccionó sus conocimientos administrativos y alcanzó un destacado dominio de los idiomas francés e inglés, cualidades que fortalecieron su desempeño profesional y le permitieron modernizar diversos procesos administrativos dentro de la institución.

El historiador Ricardo Motta Vargas, miembro de la Academia Boyacense de Historia, ha reconstruido buena parte de su trayectoria como educador y posteriormente como empresario, después de su retiro del Colegio de Boyacá en 1978. Al retirarse pronunció una frase “cuidar la nave para que no zozobre”.
En reconocimiento a su extraordinaria trayectoria, el Ministerio de Educación Nacional, mediante el Decreto 1248 del 30 de junio de 1978, le concedió la Medalla Camilo Torres, al ser el funcionario con mayor antigüedad del Colegio de Boyacá. La condecoración le fue impuesta el 15 de mayo de 1979 por el entonces ministro de Educación, Rodrigo Lloreda Caicedo.

fue uno de los fundadores del Club de Tiro y Caza pesca Hunza , participando activamente en la vida social y deportiva de la capital boyacense, donde se ganó el respeto y la amistad de numerosas generaciones.
Son innumerables las anécdotas y recuerdos que conserva sobre un siglo de existencia. Su vida constituye el testimonio de una época y el ejemplo de una generación que hizo de la educación, la disciplina y el servicio público un verdadero apostolado. Como bien lo señala el historiador Ricardo Motta Vargas, Carlos Arturo Martínez Ulloa es un hombre que ha vivido un siglo para contarlo y el 70 % de su vida en Tunja.
Con motivo de sus cien años de vida recibió un merecido homenaje el 6 de agosto del 2026, reconocimiento que exalta no solo su extraordinaria trayectoria en el Colegio de Boyacá, sino también una existencia ejemplar dedicada al servicio de la educación.
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