El fútbol no necesita más pausas: necesita menos mercaderes – #ColumnistaInvitado

domingo 21 de junio de 2026, 8:00 am

La pausa de hidratación se presenta ante el público como una medida para proteger la salud de los futbolistas. Nadie en su sano juicio podría oponerse a que un jugador beba agua en condiciones climáticas extremas. Sin embargo, el problema no es el agua. El problema es todo lo que ocurre alrededor de esos noventa segundos.

Lo que estamos viendo es otro capítulo de la progresiva mercantilización del fútbol impulsada por una dirigencia que parece más interesada en maximizar ingresos que en preservar la esencia del deporte más popular del planeta.

Durante décadas, el fútbol se distinguió de otros espectáculos deportivos por una característica fundamental: su continuidad. Dos tiempos de 45 minutos donde la pelota rodaba y el juego pertenecía a los jugadores y a los aficionados.

No había tiempos muertos televisivos, ni interrupciones comerciales programadas, ni pausas diseñadas para vender productos. El partido era el centro del espectáculo.

Hoy esa lógica parece estar cambiando.

Las pausas de hidratación se han convertido en ventanas publicitarias perfectamente empaquetadas. Las cámaras enfocan patrocinadores, bebidas deportivas, marcas globales y mensajes comerciales. Lo que comenzó como una excepción médica amenaza con consolidarse como una oportunidad de negocio.

Y detrás de esta transformación aparece una figura imposible de ignorar: el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

Bajo su administración hemos visto un Mundial ampliado, más partidos, más torneos, más patrocinios, más ingresos y una búsqueda constante de nuevos espacios comerciales. La pregunta es inevitable: ¿en qué momento la FIFA dejó de preguntarse qué es bueno para el fútbol y comenzó a preguntarse exclusivamente cuánto dinero más puede extraerse de él?

El argumento oficial siempre es el mismo: crecimiento, modernización, expansión global. Pero detrás de esas palabras existe una realidad menos elegante. Cada nuevo partido significa más derechos televisivos. Cada nueva competición significa más patrocinadores. Cada nueva pausa significa más exposición comercial.

La historia reciente del fútbol demuestra que las amenazas a este deporte no siempre llegan de la misma manera.

En la era de Joseph Blatter, el daño a la credibilidad de la FIFA estuvo asociado a los escándalos que desembocaron en el FIFA Gate. La discusión era sobre corrupción, sobornos y captura institucional. El problema era la integridad de quienes administraban el deporte.

Hoy el riesgo parece diferente. No se trata necesariamente de maletines llenos de dinero ni de investigaciones judiciales. El peligro es más silencioso: convertir el fútbol en un producto tan optimizado comercialmente que termine perdiendo aquello que lo hizo único.

En Colombia también hemos visto debates similares alrededor de la permanencia de dirigentes como Ramón Jesurún y las controversias sobre los mecanismos de reelección dentro de las estructuras futbolísticas. Aunque se trata de contextos distintos, la discusión de fondo es la misma: ¿las instituciones del fútbol están trabajando para el deporte o para perpetuar modelos de poder y negocio?

La grandeza del fútbol nunca estuvo en su capacidad para vender bebidas, apuestas, camisetas o suscripciones. Su grandeza radicó en algo mucho más simple: un balón rodando sin interrupciones innecesarias, generando emociones que no necesitaban ser patrocinadas.

Quizás el mayor error de la dirigencia actual sea creer que el éxito económico del fútbol se produjo gracias a las estrategias comerciales. La realidad es exactamente la contraria. El dinero llegó porque la gente amaba el juego.

Y cuando quienes administran el deporte olvidan esa diferencia, comienzan a correr el riesgo de destruir aquello que están intentando monetizar.

El fútbol sobrevivió a dirigentes cuestionados, a escándalos de corrupción y a crisis institucionales. La incógnita es si podrá sobrevivir a quienes pretenden transformarlo en una plataforma publicitaria permanente.

Porque el día que el negocio sea más importante que el juego, el fútbol habrá perdido mucho más que noventa segundos de partido.

La entrada El fútbol no necesita más pausas: necesita menos mercaderes – #ColumnistaInvitado se publicó primero en Boyacá 7 Días.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Buscar

Contenido relacionado

José Eduardo Barragán, el hombre que le regala flores a Sogamoso

José Eduardo Barragán, el hombre que le regala flores a Sogamoso

Lo que comenzó como un pequeño proyecto junto a su esposa terminó convirtiéndose en una silenciosa obra de amor por Sogamoso, una que crece entre buganvilias, materas y jornadas interminables de trabajo. José Eduardo Barragán, el guardián del jardín de El Laguito....

Un día como hoy | 21 de junio | #Efemerides7días

Un día como hoy | 21 de junio | #Efemerides7días

217 a. C.: Aníbal derrota a las legiones romanas en la Batalla del Lago Trasimeno, una de las mayores derrotas de Roma durante la Segunda Guerra Púnica. 1307: El rey Eduardo II asciende al trono de Inglaterra tras la muerte de Eduardo I. 1527: Muere Nicolás...

Categorías

Radio Offline