
En medio del entusiasmo que genera la recta final de las obras del nuevo Estadio Olímpico del Sol de Sogamoso, hay un aspecto técnico que no debe pasar desapercibido y que merece atención especial: la calidad de su sistema de iluminación.
En días recientes se realizó una prueba de la grama y de encendido que dejó en evidencia un problema que, aunque puede parecer menor, no lo es en absoluto.
En el campo se observaron sombras marcadas y, más preocupante aún, señales de posible deslumbramiento.
La causa, según lo que se ha podido analizar técnicamente, podría estar en la altura insuficiente de las torres de iluminación, instaladas a aproximadamente 21 metros.
Para un campo de fútbol de 105 por 65 metros, ese nivel está por debajo de los estándares recomendados (mínimo 27 metros) para escenarios que aspiran a competencias oficiales y transmisiones de calidad.
Tener buena cantidad de luz no es lo mismo que tener buena iluminación. Se puede cumplir con niveles altos de luminosidad, pero si la luz llega con ángulos inadecuados, aparecen problemas como los que ya se evidenciaron.
El primero de ellos es el deslumbramiento (glare). Cuando las luminarias están demasiado bajas, quedan dentro del campo visual de los jugadores.
El resultado es conocido en el fútbol: el balón se pierde en el aire, el portero y el defensor calculan mal y el árbitro ve con dificultad las jugadas. Es una condición técnica ampliamente documentada en escenarios deportivos.
El segundo problema es la aparición de sombras duras y desiguales sobre el terreno de juego. Estas afectan la percepción de profundidad, dificultan la lectura de las jugadas y generan una experiencia visual deficiente tanto para quienes están en la cancha como para quienes observan desde la tribuna o a través de una pantalla.
Y aquí entra un tercer punto clave: la televisión. Si Sogamoso aspira —como debería— a tener un estadio competitivo, capaz de albergar eventos de alto nivel, la iluminación debe garantizar no solo visibilidad, sino calidad de imagen. Las cámaras requieren iluminación uniforme y adecuada en todos los ángulos.
Lo más importante en este momento es que el problema es corregible, pero el tiempo es ahora. El estadio aún está en fase final de construcción y eso permite tomar decisiones que después resultarían mucho más costosas y complejas.
La recomendación técnica es clara: revisar la altura de las torres de iluminación. En escenarios como el de Sogamoso, esta suele ubicarse entre los 27 y 30 metros. Se trata de una condición necesaria para lograr una correcta distribución de la luz, minimizar el deslumbramiento y garantizar estándares adecuados para la competencia.
La Alcaldía de Sogamoso está a punto de recibir una infraestructura deportiva que puede marcar un antes y un después para la ciudad y la región.
Precisamente por eso no se puede pasar por alto un aspecto que después será más complejo y costoso de resolver. Esta puede ser una alerta oportuna cuando aún hay margen de acción.
En un estadio la iluminación no es un detalle menor. Es, literalmente, lo que permitirá ver —o no— el juego.
La entrada ¡Ojo con la iluminación del nuevo Estadio Olímpico del Sol! – Luis Francisco Lagos #Columnista7días se publicó primero en Boyacá 7 Días.







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