
En días pasados, 31 de marzo de 2026, ocurrió un hecho sin precedentes que impactó notoriamente a nuestra sociedad en nuestro país, al constituirse una acción que bajo ninguna circunstancia se había dado con anterioridad en toda su historia de esta mecánica que representa a nuestra institucionalidad y, que corresponde al hecho, que en plena reunión de junta directiva del Banco de la República el señor ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, quien es el que la preside, abandonó en forma intempestiva y, sin mediar razón coherente, dejó plantados a todos sus integrantes colocándola acéfala y sin ninguna posibilidad de continuar para concluir lo que se había iniciado.
Hechos como el anterior impactan en forma negativa y no contribuyen con aquellas acciones que deben primar, precisamente, para lograr que los objetivos institucionales se cumplan y, con ellos, se fomente el buen ánimo para lograr efectivas políticas económicas y así lograr claridad en los diferentes procesos de desarrollo social.
El berrinche del señor ministro Ávila correspondió a la determinación, por parte del Banco de la República, de fijar el aumento de la tasa de interés en 100 puntos básicos que corresponden a colocarla en un 11,25 %, situación que al señor ministro no le gustó, pues él consideraba que dicho ajuste debía ser menor y que previa a la reunión del día 31 de marzo (reunión de Junta Directiva), no se le había informado nada al respecto.
El Sr. ministro seguramente no sabe que el Banco de la Republica es una institución autónoma de las demás ramas del poder público, que goza de autonomía administrativa, patrimonial y técnica y está sujeta a un régimen legal propio, según nuestra Constitución nacional en nuestro país.
Si es como lo dice el Sr. ministro que no se le informó nada sobre el ajuste de la tasa de interés, posiblemente es por las malas relaciones o por el mal trabajo que se viene desarrollando en estas instituciones de la actual administración, para lograr dar claridad sobre dichas labores que impactan, en forma sensible a nuestra sociedad, por tal razón, con mayor juicio se deben establecer estas relaciones para que no sean los contribuyentes los directamente afectados.
El Sr. ministro consideraba, para la correspondiente fecha, que, para el ajuste y determinación de la nueva tasa de interés, esta debía ser menor, pero lo que se le olvida al Sr. ministro es que esta se determina o calcula por la inflación causada, que, para el momento de tomar la decisión, esté vigente y, con base en ella, según los análisis técnicos muestran su correspondiente valor.
Acá no puede existir ninguna improvisación en un tema tan relevante como lo es el manejo de la función económica, pues debemos entender, que esta es explícita por estándares internacionales, que si su manejo no se da como corresponde, el principal afectado vendría hacer el valor de nuestro peso colombiano al bajar su valor en forma ostensible y con las consecuencias en la canasta familiar.
La actitud del Sr. ministro no deja de preocupar a nuestra sociedad, el hecho de no estar de acuerdo con la medida tomada por el Banco Central no es para pararse de la mesa e irse y dejar a la deriva una junta que debe tomar decisiones para lograr estabilidad económica en nuestro país; esta acción amerita una llamada de atención estricta por parte de los órganos de control (Procuraduría y otros) para que casos como el presente no se repitan, pues ya lo decíamos, nuestra Constitución Política y la Ley 31 de 1992 son muy claras en fijar los compromisos y responsabilidades que se deben tener para esta junta, que entre otras cosas, es la mayor autoridad de gobierno para el Banco y, sobre ella, recae toda la responsabilidad de ofrecer mecanismos de estabilidad económica para nuestro país.
El Ministerio de Hacienda, en el actual Gobierno, ha sido manejado con mucha improvisación y con criterios no muy claros para operar las finanzas de nuestra nación, tanto es así que, en esa cartera han pasado cuatro ministros y todos han salido con ciertos problemas en el manejo de las finanzas de la nación; caso reciente el del Sr. exministro de Hacienda Ricardo Bonilla González, quien está siendo investigado y tiene casa por cárcel en la actualidad por mal manejo de los dineros del Estado al influir en congresistas dar coimas o pagos ilegales para la aprobación de proyectos de ley del actual Gobierno.
Aspiramos que todos estos enredos tan desafortunados no nos afecten, más en estos últimos meses de Gobierno; nuestro país, que siempre se ha caracterizado por ser una nación de grandes riquezas tanto naturales como en valores humanos, merece ser tratado con mayor respeto y consideración.
La entrada Abandono del ministro de Hacienda – Carlos Julio Martínez #ColumnistaInvitado se publicó primero en Boyacá 7 Días.
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