A esta hora, en cualquier salón de clase de un colegio colombiano, un profesor está tratando de explicar matemáticas o historia mientras la mitad del salón mira el celular debajo del pupitre. Quien tenga hijos en edad escolar lo sabe. Quien sea profesor lo vive todos los días. Y los estudios académicos lo confirman. A partir del próximo año escolar, en Ibagué eso se acaba.

El Concejo Municipal de Ibagué aprobó el pasado 29 de abril un acuerdo histórico que la convierte en la primera ciudad de Colombia en restringir formalmente el uso de celulares y tabletas en sus colegios públicos para estudiantes menores de 14 años. La medida, impulsada por el concejal Arturo Castillo, tiene un detalle que la hace especialmente fuerte: la prohibición no aplica solo en clase, también aplica en los descansos.
La idea no es quitarles el celular como castigo. La idea es devolverle al colegio su función original: ser un espacio de socialización real, de aprendizaje profundo, de conversación entre niños que se miran a la cara y no entre cabezas inclinadas sobre pantallas.
El acuerdo no es absoluto. Hay excepciones razonables: actividades pedagógicas autorizadas por el profesor, situaciones médicas, emergencias familiares y casos de estudiantes con discapacidad. Para los demás casos, los colegios deberán implementar mecanismos físicos para guardar los dispositivos durante la jornada escolar. La normativa contempla un año de transición para que las instituciones ajusten sus manuales de convivencia y para socializar la medida con docentes, estudiantes y padres de familia. Una vez la alcaldesa firme la sanción, la Secretaría de Educación coordinará la reglamentación.
Ibagué no está inventando nada. Está siguiendo una tendencia mundial que va creciendo a velocidad acelerada.

Lo que ya pasó en el resto del mundo
En enero del 2025, Brasil aprobó por ley nacional la prohibición de celulares en aulas para estudiantes de 4 a 17 años. La Presidencia justificó la medida con una frase contundente: el objetivo es salvaguardar la salud mental, física y psíquica de niños y adolescentes. En marzo de este 2026, Corea del Sur comenzó a aplicar una ley que da a los docentes la autoridad para limitar el uso del celular en cualquier espacio escolar. Países Bajos lo hizo en enero del 2024, Francia desde el 2018, Italia, Bélgica, Reino Unido, México, Portugal, España, Suiza y Letonia ya aplican restricciones totales o parciales. Y en Argentina, la provincia de Buenos Aires implementó un veto a los celulares en las escuelas primarias.
El último informe de seguimiento de la educación de la Unesco, de marzo del 2026, reveló que ya son 114 países, el 58 % de los sistemas educativos del mundo, los que aplican alguna forma de restricción al celular en clase. En el 2023 era apenas el 24 %. En tres años, la cifra se duplicó con creces.
Lo importante es que la decisión no es solo política, es académica. Los estudios revisados por la Unesco en Bélgica, España y Reino Unido muestran que retirar los celulares de las aulas mejora el rendimiento escolar, especialmente entre los estudiantes con bajas calificaciones. La razón no es mística. Un estudio publicado por el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos encontró que la sola proximidad del teléfono, aunque esté apagado, reduce la capacidad de concentración. El cerebro sabe que está ahí, sabe que puede sonar, sabe que puede tener una notificación nueva, y eso le quita atención a lo que sea que esté haciendo.

A eso se suma otro problema serio. El ciberacoso escolar, conocido como bullying digital, es uno de los riesgos que más preocupa a docentes y padres de familia. La Unesco calcula que afecta de manera particular a niños y adolescentes con acceso constante a internet en horario escolar. El 16 % de los países del mundo ha tomado medidas legislativas específicamente para combatir esta forma de acoso, que se vuelve más intenso en grupos de WhatsApp y redes sociales que se gestan dentro del propio colegio.
Y tiene un punto que vale la pena recordar. Esto no resuelve el problema de fondo. Si el niño llega a la casa después del colegio y se sumerge en la pantalla durante seis horas seguidas hasta dormir, la prohibición en clase es apenas un parche. La verdadera tarea, la difícil, es la que toca en el hogar. Pero al menos, durante las cinco o seis horas que el niño está en el colegio, va a estar obligado a mirar a un compañero a los ojos, a escuchar a un profesor sin distracción, a jugar en el patio sin grabar todo para Instagram.
Ibagué hizo algo importante. Otras ciudades colombianas están mirando con atención. Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla tienen el debate abierto desde hace meses. Si Ibagué demuestra que la medida funciona, es probable que el resto del país siga el ejemplo en los próximos dos años.
Y ojalá. Porque si los celulares ya están desorganizando hasta las relaciones de pareja, como contamos en otra nota, es difícil imaginar lo que están haciendo en cabezas que apenas están aprendiendo a pensar.
Redacción Tecnología / IA
La entrada Ibagué se convirtió en la primera ciudad de Colombia en restringir el uso de celulares en colegios públicos para menores de 14 años se publicó primero en Boyacá 7 Días.









![[Infografía] El 47 % de los estadounidenses planea celebrar el Día de la Madre este año](https://www.ondasdelporvenir.com/wp-content/uploads/2026/05/1000025572-WQxLgI-412x675.jpg)

0 comentarios