
El Mundial del 2026 llegará con un cambio de fondo en las reglas que puede transformar la manera en que se juega el fútbol.
La IFAB, organismo encargado del reglamento, decidió intervenir uno de los problemas más evidentes del juego moderno: la pérdida de tiempo.
Durante años se normalizó que un partido de 90 minutos tuviera poco más de una hora de juego real. Eso, en el nuevo escenario, ya no será aceptable.
El arquero solo podrá retener el balón durante ocho segundos. Las reanudaciones tendrán tiempos controlados. Las sustituciones deberán hacerse sin demoras. Y los jugadores que simulen lesiones para enfriar el partido lo pensarán dos veces.
El mensaje es claro: se viene a jugar, no a hacer tiempo. Este cambio golpea de frente una mala práctica del fútbol. La famosa “malicia” para manejar los minutos finales, cortar el ritmo o desesperar al rival que empieza a quedar fuera de lugar.
Lo que antes se celebraba como viveza, ahora se castiga como falta. Igualmente, el VAR también ampliará su alcance. Podrá intervenir en jugadas que antes no tocaba, como segundas amarillas o errores puntuales en decisiones arbitrales.
La intención es reducir injusticias, pero el desafío será no convertir cada partido en una sucesión de pausas interminables. Ahí está uno de los puntos sensibles. El fútbol necesita más justicia, sí, pero también continuidad.
Demasiadas interrupciones pueden romper el ritmo y afectar el espectáculo.
El rol del árbitro también cambia. Tendrá más respaldo y mayor control del juego. Solo el capitán podrá hablar con él y se busca reducir la presión de los jugadores.
La autoridad se refuerza en un momento en el que el respeto en la cancha se ha visto afectado.
Los equipos que se defendían haciendo tiempo tendrán que buscar otras soluciones. Los arqueros ya no podrán enfriar el partido. Y los entrenadores deberán replantear cómo manejar una ventaja sin recurrir a pausas exageradas.
El fútbol entra en una etapa más rápida, más controlada y más exigente. Se juega más y se especula menos.
Queda por ver si este nuevo modelo mejora el espectáculo sin volver el juego demasiado rígido, y si corrige abusos sin quitarle naturalidad al fútbol.
Lo cierto es que el Mundial del 2026 no solo mostrará más selecciones. También mostrará un fútbol distinto. Pero será la cancha la que diga si estos cambios realmente valieron la pena.
La entrada En el Mundial del 2026, el fútbol jugará contra el reloj – Luis Francisco Lagos #Columnista7días se publicó primero en Boyacá 7 Días.











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