
El ingeniero geógrafo y ambiental Carlos Eduardo Leal Garzón presenta un libro que propone entender la ciudad más allá de sus calles y edificios: como un territorio vivo, producto de decisiones sociales, económicas, ambientales y políticas.

Las ciudades no crecen por casualidad. Detrás de una calle, un barrio, una zona comercial o una nueva urbanización hay decisiones que terminan definiendo cómo se mueve la gente, dónde se concentra la actividad económica, qué espacios se protegen y hacia dónde puede crecer un territorio.
Esa mirada es la que propone Carlos Eduardo Leal Garzón, ingeniero geógrafo y ambiental, en su libro ‘Geografía urbana. Lineamientos para la creación y ordenamiento de urbes’, una publicación que aborda la ciudad desde la perspectiva del territorio y de su planificación.
Leal Garzón es egresado de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA) y cuenta, según la reseña biográfica incluida en el libro, con formación complementaria en Gestión del Desarrollo Territorial, estudios de maestría en Geografía y experiencia en procesos de planeación y ordenamiento territorial.
Su trayectoria académica también registra un trabajo de investigación sobre vulnerabilidad socioeconómica e inundaciones en el barrio San Pedro, en Suba, realizado en el marco de su formación como ingeniero geógrafo y ambiental.
Actualmente se desempeña en el área de Planeación y Desarrollo Territorial de Sotaquirá, municipio desde el cual ha participado además en procesos relacionados con la gestión ambiental y la planificación territorial.
Su vinculación con estos temas también aparece registrada en documentación reciente del Consejo de Cuenca del Alto Chicamocha.
Una ciudad no es solamente edificios
Uno de los puntos de partida del libro es precisamente responder una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué es una ciudad?
La respuesta de Leal Garzón se aleja de la definición tradicional de una concentración de edificaciones y habitantes. La plantea como un sistema dinámico en el que confluyen servicios, movilidad, actividades económicas, relaciones sociales, infraestructura y gestión del territorio.
Y allí está uno de los principales aportes de la publicación: mirar la ciudad desde lo que ocurre dentro de ella, pero también desde las decisiones que determinan su crecimiento.
El autor presenta diferentes formas de organización urbana y explica modelos como el plano ortogonal, el plano radio-céntrico, el plano lineal y el plano mixto.
El primero, conocido también como trama en damero, se caracteriza por calles que se cruzan en ángulo recto y por una organización regular de las manzanas. El modelo radio-céntrico, por su parte, organiza el crecimiento alrededor de un punto central, mientras que el plano lineal responde a ciudades que se desarrollan siguiendo una vía principal o un eje de comunicación.
El plano mixto adquiere especial importancia para Colombia y América Latina. Leal Garzón lo presenta como el resultado de la combinación de modelos planificados con procesos de expansión informal y crecimiento espontáneo.
No es difícil encontrar ejemplos cercanos. Ciudades como Soacha, Floridablanca, Neiva y Cúcuta, citadas en la publicación, muestran cómo diferentes formas de crecimiento pueden terminar superponiéndose hasta configurar territorios complejos, con sectores planificados que conviven con áreas de expansión poco regulada.

La geografía también habla de futuro
El libro aparece en un momento en que las ciudades enfrentan desafíos cada vez mayores: expansión urbana, movilidad, presión sobre los recursos naturales, crecimiento de la población, déficit de infraestructura y necesidad de proteger los espacios ambientales.
Por eso, hablar de geografía urbana no es solamente hablar de mapas. Es hablar de cómo queremos vivir y cómo queremos que crezcan nuestros municipios.
La publicación plantea precisamente la necesidad de relacionar la planificación urbana con variables ambientales, sociales y económicas. En otras palabras, que ordenar el territorio no consista simplemente en decidir dónde se construye, sino en establecer las condiciones para que ese crecimiento sea funcional, sostenible y conectado con las necesidades de la población.
Ese enfoque resulta particularmente pertinente para departamentos como Boyacá, donde municipios que durante décadas tuvieron una dinámica predominantemente rural hoy enfrentan procesos de expansión urbana, nuevas demandas de vivienda, transformación de sus corredores viales y mayores presiones sobre el suelo.
Una herramienta para quienes toman decisiones
‘Geografía urbana’ puede ser leído por estudiantes y profesionales de geografía, arquitectura, ingeniería, urbanismo y ciencias ambientales, pero también por quienes tienen responsabilidades directas en la administración de los municipios.
Al final, buena parte de los problemas cotidianos de una ciudad tienen una raíz territorial: dónde se construye, cómo se conecta un barrio, qué tan lejos queda un servicio público, por dónde circula el transporte, qué zonas se pueden urbanizar y cuáles deberían conservarse.
Por eso, el libro de Carlos Eduardo Leal Garzón propone una discusión que trasciende el aula y llega directamente a los despachos de quienes toman decisiones sobre el territorio.
Una ciudad bien planificada no se improvisa. Se piensa, se estudia y se ordena. Y esa es, justamente, la invitación central de esta publicación: entender la ciudad antes de transformarla.
La entrada ‘Geografía urbana’: un libro que pone la mirada sobre cómo se construyen las ciudades se publicó primero en Boyacá 7 Días.
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