
Los efectos que trae el fenómeno y las posibles afectaciones en el suministro de agua y energía pueden comprometer su funcionamiento.

La posibilidad de la llegada del fenómeno de El Niño al país vuelve a alertar sobre un desafío ambiental y la operación de las empresas. Las altas temperaturas, las sequías, el incremento del riesgo de incendios forestales y las posibles afectaciones en el suministro de agua y energía pueden afectar la óptima operación de las empresas.
Entre las afectaciones pueden estar el interrumpir procesos críticos, afectar las cadenas de abastecimiento y comprometer la continuidad de organizaciones que dependen de infraestructura esencial y operaciones permanentes.
Por esto, SACS Group, empresa que diseña y ejecuta soluciones sostenibles para la gestión de riesgos, emergencias y salud ocupacional en Latinoamérica, advierte que la preparación no inicia cuando ocurre la emergencia y que la capacidad de una empresa para mantener su operación depende de anticipar los riesgos, fortalecer planes de continuidad y asegurar que personas, recursos y protocolos estén preparados para responder oportunamente.
«El fenómeno de El Niño no debe verse solo como un evento climático, sino como un riesgo empresarial que puede comprometer la continuidad del negocio. Las organizaciones resilientes no esperan a que ocurra la emergencia; gestionan el riesgo con anticipación, fortalecen sus capacidades y preparan a sus personas para proteger la vida, la operación y la sostenibilidad del negocio», afirmó Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica de SACS Group.
Aunque todos pueden verse afectados por este fenómeno, sectores como hidrocarburos, energía, minería, manufactura, agroindustria, infraestructura, construcción, logística, transporte, salud, acueducto y saneamiento básico enfrentan una mayor exposición por su dependencia de recursos estratégicos, la operación de infraestructura crítica y la necesidad de mantener procesos continuos cuya interrupción puede generar impactos económicos, ambientales y sociales.
Frente a este panorama, se recomiendan prioridades que las empresas deberían revisar desde ya para fortalecer su capacidad de respuesta, reducir la vulnerabilidad de sus operaciones y mantener la continuidad del negocio frente a los posibles efectos del fenómeno de El Niño.
Actualizar y socializar los planes de contingencia
Los protocolos en caso de sequía, calor extremo e incendios deben estar actualizados y conocidos por los responsables de ejecutarlos. Un plan solo es efectivo cuando conocen su alcance y responsabilidades.
Identificar los procesos críticos para garantizar la continuidad del negocio
Deben saber cuáles operaciones dependen del suministro de agua o energía y definir alternativas que permitan mantener la operación ante posibles restricciones o interrupciones de estos servicios.
Fortalecer la prevención y respuesta ante incendios
Las altas temperaturas aumentan la probabilidad de incendios, por tanto, hay que revisar los sistemas de protección contra estos, verificar los equipos de respuesta y actualizar los procedimientos de actuación contribuye a disminuir el riesgo de afectaciones operacionales.
Proteger a los trabajadores frente a condiciones climáticas extremas
Implementar medidas de hidratación, vigilancia de la salud, pausas activas, control de la exposición al calor y protocolos frente al humo u otras afectaciones ambientales reduce los riesgos para las personas y favorece la continuidad de las actividades.
Evaluar la resiliencia de la cadena de suministro
Identificar proveedores críticos y contar con alternativas de abastecimiento permite reducir el impacto de posibles interrupciones y garantizar la disponibilidad de recursos esenciales para la operación.
Definir responsables y fortalecer la comunicación durante una contingencia
Asignar responsabilidades, tener rutas de comunicación y definir criterios claros para activar los planes de respuesta facilita una actuación rápida, coordinada y eficiente en cualquier emergencia.
Validar que los planes realmente funcionen
Simulacros, auditorías y ejercicios periódicos permiten identificar oportunidades de mejora, incorporar lecciones aprendidas y comprobar que se cuenta con la capacidad necesaria para responder cuando se presente una contingencia.
Para SACS Group, prepararse frente al fenómeno de El Niño no significa únicamente cumplir con un requisito normativo. Significa desarrollar capacidades organizacionales que permitan anticipar riesgos, proteger a las personas, asegurar la continuidad de las operaciones y reducir el impacto económico y operativo de una eventual emergencia.
«La continuidad del negocio no se construye cuando ocurre la emergencia, sino mucho antes. Las organizaciones que identifican sus riesgos, fortalecen su capacidad de respuesta y validan sus planes mediante simulacros y ejercicios periódicos están mejor preparadas para proteger a las personas, minimizar las afectaciones operacionales y recuperarse con mayor rapidez frente a cualquier contingencia», finalizó López Pérez.
La entrada Así pueden prepararse las empresas para su operación durante el fenómeno de El Niño se publicó primero en Boyacá 7 Días.


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