

Hoy, Colombia festeja a quienes tanto nos han hecho reír y no estoy hablando de los políticos, aunque si de ellos hablamos, nos han proporcionado mucho material con sus ocurrencias para alimentar nuestras rutinas y chistes; sin embargo, no me quiero desviar del sentido de este día: 13 de agosto, Día del Humorista, que es una manera de recordar el asesinato de Jaime Garzón —quien nunca fue humorista, él fue un importante abogado y pedagogo que recurrió al humor para hacer crítica social— que sucedió un día como hoy del año 1999 hacia las 5:45 a.m. mientras se dirigía a la emisora Radionet. El argot colombiano ha diferido este suceso, para de alguna manera enmendar la historia, recordarlo con risas y revivir su legado.
El humor ha evolucionado, han vislumbrado ante nosotros géneros como: el chiste, el stand up comedy, las trovas, la poesía costumbrista, las retahílas y las imitaciones, y en esa transición generacional se ha dejado de lado un poco al cuenta chistes tradicional, que de manera elocuente se definía en la narración continúa de varios chistes, y debo referirme a las palabras del recordado humorista caleño Enrique Colavizza quien decía: “Yo amo la magia del chiste, porque el chiste tiene: inicio, cuerpo y final, y ese final es la columna del chiste, porque es ahí donde la gente explota de risa”.
Nuestro país conoció por primera vez el término cuenta chistes el 5 de febrero de 1972, cuando se emitió el primer programa de ‘Sábados felices’ bajo la batuta de Alfonso Lizarazo, quien a propósito falleció hace un par de días. Este programa mostró al país, a través de los viejos televisores en blanco y negro de la época, la alegría que producían los chistes narrados por hombres vestidos con traje y corbata todos los sábados.
Lizarazo fue conformando un sólido grupo de humoristas, entre ellos: Hugo Patiño, un vendedor de lijas; Jaime Agudelo, un mecánico a quien apodó ‘flaco’ debido a su contextura; Carlos Sánchez, quien lustraba zapatos con una sola mano y a quien bautizó como ‘El mocho Sánchez’; este grupo inicial de personas que coincidían en contar múltiples chistes, tenían una sola misión: dibujarle sonrisas a este país marginado por la violencia.
Avanzaba el tiempo, y la convocatoria para cuenta chistes en ‘Sábados felices’ fue masiva y fue donde el humor boyacense ganó protagonismo, donde se vio nacer la carrera de los grandes exponentes de nuestro humor autóctono, tales como Miguel Lizarazo, ‘El Boyaco’; Carlos Vargas, ‘El campesino gomelo’; Luis Ferro, ‘El Guachimán’; Pedro González, ‘Don Jediondo’, Fredy Eduardo Quintero, ‘Boyacomán’, y Darío Vargas, ‘Chirivico’, entre otros, quienes fueron de Boyacá al mundo, donde el país entero conoció de nuestras costumbres, la manera de vestirnos, la comida típica, el dialecto boyacense.
Estos humoristas se ganaron un espacio en el corazón de todos los colombianos y también en los canales de televisión, teatros y emisoras de radio; aunado a esto es de resaltar que ellos siempre ocupaban los primeros lugares en el concurso de los cuenta chistes, dejando así muy en alto el nombre de nuestro departamento.
Está bien recordar a los humoristas de antaño, quienes le abrieron el camino a la generación de hoy, que también está labrando brecha en el camino de la comicidad boyacense y debo referirme a David Fonseca, Cristian Sotaquirá, Jetti Romero, Jenny Avella, Carlos Díaz (quien les habla) y muchos otros que recurren a las diferentes ramas del humor con el propósito de robarle carcajadas a los boyacenses.
Pero no todo ha sido bonito ni para la generación de humoristas antiguos ni para los nuevos: todos tenemos algo en común, no solo el amor y el respeto por hacer humor, sino que también hemos tenido que emigrar a Bogotá a dar a conocer nuestro trabajo. Es ahí donde quiero recordar ese viejo adagio que reza: “Nadie es profeta en su propia tierra”, y no porque en Boyacá no haya canales de televisión, emisoras de radio, teatros y demás espacios, lamentablemente se le han cerrado las puertas al humor boyacense y no se le ha dejado jugar de local.
Esta es mi vehemente crítica a la problemática que enfrentan los humoristas boyacenses: si no fuese por el programa ‘Sábados felices’ nadie sabría de nosotros, esa ha sido la vitrina para mostrar lo que hacemos, para hacerle saber a Colombia y al mundo que en Boyacá se sigue escribiendo comedia; es muy común que el gremio de humoristas golpee las puertas de las emisoras en Boyacá y la respuesta siempre es un NO rotundo, y las pocas emisoras que medio le dan oportunidades a los humoristas boyacenses les dicen: “que toca gratis”, que se den a conocer, pero no hay remuneración porque no hay presupuesto, lo cual raya en la plena hipocresía. Las emisoras de Boyacá prefieren retransmitir los chistes que pasan las emisoras en Bogotá y no destinar un rubro presupuestal para contratar a un humorista.
Las grandes emisoras en la capital de la República de Colombia se han caracterizado por tener en sus programas la cuota del humor, lo cual les ha generado ganancias y sobre todo muchos éxitos; toda emisora dentro del equipo de trabajo tiene a su humorista, quien escribe, imita, crea, innova; sin embargo, en Boyacá no se ha querido dar ese paso y las oportunidades para los humoristas boyacenses al día de hoy son nulas.
Personalmente, llevo haciendo humor en la tierrita hace 15 años y ha sido difícil; les he propuesto maratones de humor a las emisoras de Boyacá, no para llenarme los bolsillos de plata, sino para recolectar mercados, juguetes y útiles escolares. ¿Qué creen? La respuesta siempre es NO. Hace unos días les propuse una maratón de humor de 24 horas, cuya finalidad era recolectar mercados para las personas más necesitadas, lo propuse y la respuesta que recibí fue la siguiente: “La propuesta se contempla, se está estudiando, pero la opción es un humorista de Manizales”. ¿Puede creerlo amigo lector? Un humorista foráneo haciendo este tipo de eventos en emisoras locales y el humorista boyacense simplemente tiene que sentarse a esperar esa oportunidad.
Yo he realizado dos maratones de humor por 24 horas en la ciudad de Bogotá y he podido ayudar a muchísimas personas, me ha ido muy bien, pero lamentablemente no he podido ayudar a mis paisanos, ¿por qué?, porque las emisoras de aquí no me han querido abrir las puertas.
Hoy, en el Día del Humorista, hago un llamado a los gerentes de las emisoras en Boyacá para que volteen la mirada hacia acá, nosotros también escribimos, creamos, actuamos, imitamos; hay grandes talentos boyacenses, ayúdenos a crecer, si crecemos nosotros, sus emisoras también crecen.
Píldoras para la tristeza y el estrés
Y aquí les dejo unos chistecitos pa’ que se rían:
Llega la señora al consultorio médico:
¡Doctor, doctor! Mi marido se cree perro.
¿Y hace cuánto se cree perro su marido?
Prácticamente, desde que era un cachorrito.
Había una vez una niña tan fea, tan fea que cuando la invitaban a jugar al papá y a la mamá, le tocaba de suegra.
Llega el niño del colegio y le dice al papá:
-Papi, ¿Tú alguna vez te has enamorado de una profesora?
-Si hijo, recuerdo tanto que era la de matemáticas
– ¿Y qué hiciste papi?
– Cambiarte de colegio, porque tu mamá se dio cuenta.
La mamá invita al hijo a almorzar gallina por motivo de su cumpleaños.
Mamá, esta gallina está salada.
Como no va a estar salada mijo, si de 60 gallinas que tenía en el galpón esa fue la que maté pa´ hacerte el sancocho.
Llega el paciente al consultorio médico.
Doctor, ¿Es muy grave lo que tengo?
Sí, lamentablemente le quedan 6 meses de vida
¿Y ahí que hago doctor?
Váyase a vivir con suegra
¿Con eso me curo?
No, pero se le van a hacer eternos esos 6 meses.
La entrada El humor boyacense, protagonista en el Día del Humorista se publicó primero en Boyacá 7 Días.







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