Especialistas advierten que el aumento de las temperaturas podría favorecer emergencias forestales, afectar la producción de alimentos y generar riesgos para la salud de la población.

El avance del fenómeno de El Niño mantiene en alerta a distintos sectores del país. Las proyecciones climáticas más recientes indican que este evento, asociado al calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico central y ecuatorial, continúa fortaleciéndose y podría intensificar sus efectos durante los próximos meses, con repercusiones sobre los ecosistemas, la economía y la salud de millones de colombianos.
Entre las consecuencias más visibles se encuentra el aumento del riesgo de incendios forestales. La reducción de las lluvias y el incremento de las temperaturas crean condiciones propicias para que extensas áreas de vegetación se conviertan en combustible, afectando regiones estratégicas para la conservación ambiental.
“Frente a sus consecuencias, una de las más visibles y graves es el aumento de los incendios forestales. Esto ocurre por la disminución de las lluvias y el incremento de las temperaturas, que secan la vegetación y la convierten en material altamente combustible, especialmente en zonas extensas y estratégicas, como los Cerros Orientales o los bosques de la región Caribe”, explicó Martha Melizza Ordoñez, directora del programa de Ingeniería Ambiental de Uniagraria.
Los daños provocados por estas emergencias van más allá de la pérdida de cobertura vegetal. Los incendios destruyen hábitats de fauna silvestre, aceleran la erosión de los suelos y disminuyen su capacidad para retener agua, afectando el equilibrio natural de los ecosistemas.
Las fuentes hídricas también enfrentan un escenario complejo. La disminución de las precipitaciones reduce los caudales de ríos, quebradas, humedales y acuíferos, comprometiendo tanto el abastecimiento para las comunidades como la salud de los ecosistemas acuáticos.
Para Ordóñez, “esto no solo afecta el volumen de agua disponible para el uso en las actividades cotidianas y productivas del ser humano, sino que, además, al haber menos caudal, disminuye el oxígeno disponible para los organismos que habitan los ecosistemas acuáticos y aumenta la concentración de contaminantes, porque se reduce la capacidad natural de dilución”.
La reducción de los niveles de agua puede traducirse en una mayor mortalidad de peces y otras especies acuáticas, además de favorecer fenómenos como la proliferación de algas y los procesos de eutrofización. A esto se suma el impacto sobre la fauna terrestre, que debe recorrer mayores distancias para encontrar agua y alimento, alterando cadenas alimenticias y procesos de reproducción y supervivencia.
La vegetación tampoco escapa a los efectos de la sequía. El estrés hídrico genera caída prematura de hojas, disminución en el crecimiento de árboles y pérdida de cobertura vegetal, reduciendo además la capacidad de los ecosistemas para capturar dióxido de carbono. “Los ecosistemas que sirven de hábitat para flora y fauna se ven profundamente afectados, y eso termina impactando también la calidad de vida de las personas”, mencionó Ordóñez.
Más allá de las afecciones ambientales, los efectos de El Niño podrían sentirse directamente en el bolsillo de los colombianos. La menor disponibilidad de agua impacta la producción agrícola, especialmente en cultivos con alta demanda hídrica, lo que podría reflejarse en incrementos de precios.
Según Jhon Torres, economista y docente de la Uniagustiniana, “esto implicaría una aceleración de la inflación. Los alimentos más expuestos serían el arroz, la papa y el plátano. El sector pecuario también enfrenta riesgo elevado en carne de res, leche y pescado”.
El especialista recordó que durante el episodio de El Niño registrado entre el 2015 y el 2016 la inflación anual de alimentos alcanzó el 18,9 %, una referencia que muestra el impacto que este fenómeno puede tener sobre la economía familiar.
Las altas temperaturas también representan un riesgo para la salud pública. Los golpes de calor, la deshidratación y las complicaciones asociadas a enfermedades cardiovasculares y renales suelen aumentar durante estos periodos, especialmente entre niños y adultos mayores.
“La deshidratación, en estos casos, puede agravar mucho más su estado de salud. Además, los grupos más vulnerables frente a este riesgo son los adultos mayores y los niños”, señaló Liliana Rojas, médica y docente de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas.
El cambio en las condiciones climáticas favorece igualmente la expansión de insectos transmisores de enfermedades como dengue, chikungunya, zika e incluso malaria en algunas regiones del país.
Con un panorama que involucra incendios forestales, presión sobre las fuentes hídricas, afectaciones económicas y riesgos sanitarios, especialistas coinciden en que la preparación será determinante para enfrentar los meses venideros. La protección de los ecosistemas, el uso eficiente del agua y la adaptación de las actividades productivas aparecen como algunas de las medidas clave para reducir la vulnerabilidad del país frente a este fenómeno climático.
La entrada Alertan por efectos del fenómeno de El Niño en ecosistemas, salud y economía del país se publicó primero en Boyacá 7 Días.





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