El protagonista de esta historia es Pedro Aníbal Carrero, un emprendedor boyacense que desde muy joven entendió el valor del trabajo. Su marca estará en el Mundial de Fútbol vistiendo a la Selección de Haití.

Detrás de una de las marcas deportivas más reconocidas de Colombia hay una historia de esfuerzo, disciplina y visión empresarial que comenzó lejos de las grandes fábricas y los escenarios internacionales. La historia de Saeta Sport tiene sus raíces en Boyacá y en los sueños de un niño nacido en El Cocuy que, décadas después lograría construir una empresa capaz de vestir a equipos profesionales, selecciones nacionales y atletas olímpicos.
El protagonista de esta historia es Pedro Aníbal Carrero, un emprendedor colombiano que desde muy joven entendió el valor del trabajo. Tras mudarse junto a su familia a Bogotá, comenzó a buscar oportunidades para ayudar en el hogar. Una de ellas surgió en los torneos de fútbol, donde vendía dulces mientras observaba de cerca el deporte que terminaría marcando su vida.
Mientras avanzaba en sus estudios de Ingeniería Industrial, también alimentaba una idea que poco a poco tomaba forma. En una conversación con amigos apareció una palabra que llamó su atención: saeta. Aún no sabía qué empresa construiría bajo ese nombre, pero ya tenía claro que quería crear una marca que dejara huella en el país.
Ese sueño empezó a materializarse en 1982. Con una máquina plana, una fileteadora y el comedor de su casa convertido en taller, Pedro inició la fabricación de sudaderas y uniformes deportivos. Su apuesta fue ofrecer prendas cómodas, resistentes e innovadoras para la época, una fórmula que rápidamente comenzó a abrirle puertas.
Tan solo un año después, Saeta vistió al Independiente Santa Fe, marcando un hecho histórico en el fútbol colombiano al convertirse en una de las primeras marcas deportivas nacionales en aparecer en las camisetas de un equipo profesional. Lo que comenzó como un pequeño emprendimiento familiar pronto empezó a ganar espacio en las principales canchas del país.
La calidad de sus productos llevó a la compañía a vestir a clubes históricos como Millonarios, Deportivo Cali y América de Cali. Para 1989, Saeta ya era proveedora de 13 equipos del fútbol profesional colombiano, consolidándose como una referencia en la industria deportiva nacional.
El crecimiento no se detuvo. En 1991 la empresa realizó su primera exportación hacia Suecia, un paso que abrió el camino para su expansión internacional y confirmó que una marca nacida del trabajo de un boyacense podía competir en otros mercados.
La innovación ha sido una constante en la evolución de la compañía. El desarrollo de nuevas telas, materiales más cómodos y diseños especializados permitió que la marca ampliara su presencia más allá del fútbol, llegando a diferentes disciplinas deportivas y fortaleciendo su reconocimiento dentro y fuera de Colombia.
A finales de los años noventa, Pedro Carrero también impulsó el Club Saeta Futsal, una iniciativa que buscaba brindar oportunidades a jóvenes deportistas y promover el talento emergente a través del microfútbol.

La empresa igualmente ha construido una trayectoria marcada por el compromiso social. Uno de los episodios más recordados ocurrió tras el terremoto que afecto a Haití en el 2013, cuando decidió apoyar a la selección de fútbol de ese país mediante la entrega de uniformes deportivos, reflejando una filosofía empresarial basada en la solidaridad.
Entre los hitos más destacados figura el patrocinio a la Selección Colombia campeona del Mundial de Fútbol de Salón en el 2011, un logro que fortaleció aún más la presencia de la marca en el deporte nacional.
En el escenario internacional, Saeta también acompañó al equipo venezolano de baloncesto Guaros de Lara durante una de las etapas más exitosas de su historia, en la que conquistó la Liga Suramericana de Baloncesto, la Copa Intercontinental y la Liga Nacional Bolivariana, además de recibir el reconocimiento como Mejor Club Fiba en el 2017.
El compromiso con el deporte de alto rendimiento ha llevado a la compañía a convertirse en aliada permanente de los atletas colombianos. Desde los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 hasta las más recientes competencias en París 2024, Saeta ha vestido al Comité Paralímpico Colombiano, acompañando a deportistas que han dejado en alto el nombre del país en escenarios internacionales.
Su presencia también ha llegado a los Juegos Olímpicos, respaldando a atletas de disciplinas como tiro con arco y atletismo, así como a representantes colombianos en campeonatos sudamericanos y otros certámenes de gran competencia.
Más de cuatro décadas después de aquel taller improvisado en una vivienda familiar, Saeta Sport se mantiene como un ejemplo de emprendimiento colombiano y con mucho orgullo estará en el Mundial de Fútbol 2026 vistiendo a la Selección de Haití.
Una empresa nacida del sueño de un boyacense que encontró en el deporte la oportunidad para construir una marca reconocida dentro y fuera del país, demostrando que las grandes historias empresariales también pueden comenzar en las montañas de Boyacá.
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