La presentación en Hong Kong duró dos horas. Tres canciones originales compuestas especialmente para el evento: ‘Human Grace’, ‘I Am Your Mirror’ y ‘Wires and Steel’ (Gracia humana, soy tu espejo, y Cables y acero).

Hace dos semanas contábamos en esta sección que Gustavo Cerati va a aparecer como holograma en el Movistar Arena el 29 de mayo, gracias a una proyección volumétrica construida con inteligencia artificial. Pensábamos que esa era la frontera. Estábamos equivocados. La frontera está más adelante. Y la cruzó una robot en Hong Kong vestida con un traje dorado.
Su nombre es Sophia. Tiene 10 años de existencia y es la robot humanoide más famosa del mundo. La creó la empresa Hanson Robotics en el 2016 y desde entonces ha aparecido en programas de televisión, conferencias internacionales y demostraciones tecnológicas. Hasta tiene ciudadanía: en el 2017, Arabia Saudita la nombró ciudadana saudí, convirtiéndola en el primer robot del mundo en obtener una nacionalidad.
Pero el 29 de abril pasado hizo algo que ningún robot había hecho antes. Subió al escenario del Concierto de Gala de la Universidad Bautista de Hong Kong, vestida de dorado, y cantó como solista junto a una orquesta sinfónica completa. No fue playback. No fue un audio pregrabado. Fue su voz, sintetizada en tiempo real, ajustada nota por nota a la partitura que dirigía el director frente a 70 músicos humanos.

La presentación duró dos horas. Tres canciones originales compuestas especialmente para el evento: ‘Human Grace’, ‘I Am Your Mirror’ y ‘Wires and Steel’ (Gracia humana, soy tu espejo, y Cables y acero). El público aplaudió largamente al final de cada pieza. Algunos quedaron en silencio sin saber qué sentir. Y entre canción y canción, Sophia conversó con el director y con el público, lo que generó momentos extraños y poderosos al mismo tiempo.
En una de las pausas dijo una frase que dejó la sala muda durante varios segundos antes de los aplausos: «Aunque no experimento las emociones de la misma manera que los humanos, quiero simular esa conexión con la mayor autenticidad posible.» Y después remató: “Es mi forma de decir: estoy aquí, estoy aprendiendo y quiero formar parte de esta hermosa experiencia humana llamada arte”.
Por qué este momento importa
No es la primera vez que un robot se sube a un escenario clásico. En el 2023, un humanoide surcoreano dirigió a la Orquesta Sinfónica Nacional de Corea como invitado de gala. En el 2024 un brazo robótico interpretó piezas de violonchelo en conciertos experimentales. Pero todos esos casos compartían un detalle: el robot manipulaba un instrumento o marcaba el tiempo. Era un ejecutor mecánico.
Sophia hizo algo completamente distinto. Ocupó el rol que durante 400 años, desde Monteverdi hasta hoy, ha sido el lugar más humano de una orquesta: el solista vocal. La voz, esa cosa que sale del cuerpo, que tiembla, que se quiebra, que envejece, que cuenta una vida entera en una sola frase. Ese lugar lo ocupó una máquina. Y el público aplaudió.

La directora artística del proyecto, Jovanka V. Wilsdorf, explicó después que adaptar a Sophia al lenguaje clásico fue un proceso largo. «Puede cantar a su manera, pero enseñarle a hacerlo en formato clásico sin perder su esencia tomó muchas iteraciones,» dijo en entrevista con Reuters. La pregunta de fondo, sin embargo, no es técnica. La pregunta es si lo que vimos en Hong Kong es arte o es una imitación muy buena de arte. Y ahí no hay todavía respuesta clara.
Los entusiastas dicen que la IA está abriendo nuevas formas de expresión que ni siquiera podemos imaginar. Que el arte siempre ha evolucionado con la tecnología, desde la cámara fotográfica hasta el sintetizador. Los escépticos responden que una máquina puede producir sonidos perfectos, sincronizarse mejor que cualquier humano y nunca desafinar, pero le falta exactamente lo que hace que un concierto sea memorable: la posibilidad del error, la fragilidad, lo irrepetible.
Hanson Robotics no anunció una gira internacional. Por ahora, el material grabado en Hong Kong se quedará en el archivo de la empresa, como una referencia para futuros desarrollos. Pero el precedente quedó marcado.
Hace 12 años los hologramas resucitaban estrellas muertas. Hoy, los robots cantan junto a orquestas en vivo. Mañana, en algún momento entre esta década y la próxima, va a haber un concierto sin un solo humano sobre el escenario y nos va a parecer normal.
Lo importante no es si eso va a pasar. Lo importante es decidir, antes de que pase, qué seguimos llamando arte.
*Redacción Tecnología / IA
La entrada Una robot cantó como solista junto a 70 músicos en vivo: Sophia hizo historia en Hong Kong se publicó primero en Boyacá 7 Días.









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