
La derrota de la Selección Colombia ante Croacia (1-2) no puede verse como un simple resultado adverso en un partido de preparación. Fue, en realidad, un examen preocupante de un equipo que aún no logra consolidar su madurez competitiva frente a rivales de jerarquía.
Colombia mostró intención, tuvo momentos de dominio y arrancó con contundencia, pero volvió a caer en errores que, a este nivel, se pagan caro.
El inicio fue ilusionante. Un gol tempranero de Jhon Arias invitaba a pensar en una selección sólida, decidida y con carácter. Pero la reacción inmediata de Croacia expuso una debilidad reiterativa: la incapacidad para sostener ventajas.
Colombia no sabe administrar los momentos del partido. Se desconecta, pierde orden y permite que el rival recupere terreno sin mayor resistencia.
La posesión del equipo de Lorenzo fue sin profundidad ni sorpresa. Faltó precisión en el último pase, movilidad en zonas interiores y variantes ofensivas, cuando Luis Díaz fue contenido y los circuitos hacia el mediocampo se cerraron.
Así, el dominio territorial nunca se tradujo en verdadera superioridad. En medio del análisis colectivo, hay un punto que no puede esquivarse: el rendimiento de James Rodríguez. Como número 10 y capitán, su papel debía ser el de conductor y referente, pero su actuación terminó teniendo un impacto negativo en el funcionamiento del equipo.
Sin ritmo competitivo, lento en la toma de decisiones y sin influencia real en la generación de juego, James no logró conectar al equipo ni marcar diferencias. Sin embargo, sería un error reducir la derrota a un solo nombre.
Colombia evidenció problemas estructurales: falta de contundencia, dependencia de individualidades y ausencia de un plan alternativo cuando el partido se cierra. El equipo compite, sí, pero no impone condiciones. Y esa es la gran diferencia frente a selecciones como Croacia.
Este partido deja una conclusión incómoda: Colombia está en medio de una transición que aún no resuelve. Tiene talento, tiene una idea de juego, pero no tiene, por ahora, la jerarquía suficiente para sostenerla durante 90 minutos ante rivales de primer nivel.
Más que perder un amistoso, Colombia perdió una prueba de carácter. Y el tiempo para corregir —pensando en lo que viene— empieza a acortarse.
La entrada La Selección Colombia perdió más que un amistoso – Luis Francisco Lagos #Columnista7días se publicó primero en Boyacá 7 Días.


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