Dormir bien no es opcional, es un deber que protege la salud en los diferentes campos de la vida. Descansar efectivamente permite rendir mejor y reduce el riesgo de padecer enfermedades como el Alzheimer, Parkinson, ictus y diversas afecciones neurológicas.

Quienes realizan actividad física también deben contar con un sueño reparador; la sexualidad juega igualmente un papel importante con el descanso y, sobre todo, es vital que los jóvenes entre 20 y 25 años descansen bien, ya que en esta etapa el cerebro está llegando a su madurez.
El cuerpo como un «taller de tecnología»
La reparación del cuerpo y la mente durante el sueño es un proceso idóneo para la salud.
“En lo físico, se libera la hormona del crecimiento, se reparan tejidos y el sistema inmunológico se ‘actualiza’ para combatir virus, hongos, células zombis (o senescentes) y bacterias. En lo mental, el sueño ‘lava’ las toxinas acumuladas. Para ello, las neuronas se encogen dando espacio para que los astrocitos, que junto con otras células del sistema glinfático, limpien el cerebro de basuras y toxinas metabólicas”, narra Máncel Martínez, director de la Especialización de Epidemiología de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas.
¿Cómo debe ser la relación del sueño y el desarrollo académico?
El cerebro humano termina de madurar entre los 20 y 25 años, especialmente la corteza prefrontal, encargada de la toma de decisiones. Dormir es el proceso donde se consolida el aprendizaje. Sin un descanso profundo, la «poda sináptica» (eliminación de conexiones innecesarias) no ocurre correctamente, lo que resulta en menor retención y falta de concentración.
Gran parte de la población consume de 2 a 4 horas de «contenido basura» en pantallas antes de dormir un sueño corto (menor a 6 horas), justo cuando su cerebro está consolidando hábitos biológicos determinantes.
Los «ladrones» del descanso
Muchos duermen bajo el yugo del estrés crónico. A esto se suman los horarios irregulares y el sedentarismo. La luz azul de las pantallas engaña al cerebro haciéndole creer que aún es de día, deteniendo la producción de melatonina.
Estar despierto de 17 a 19 horas seguidas produce un deterioro cognitivo equivalente a tener un nivel de alcohol en sangre de 0.05 % (límite legal en muchos países). Básicamente, manejar sin dormir es como manejar borracho.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Máncel Martínez recomienda estar alerta si presenta estas señales:
- Tarda más de 30 minutos en dormirse habitualmente.
- Se despierta varias veces por la noche y no logra volver a dormir.
- Ronca de forma excesiva o se despierta con sensación de ahogo.
- El cansancio diurno afecta su humor, estudio, trabajo o seguridad al conducir.
Claves para mejorar la higiene de sueño:
- Rutina estricta: Acuéstese a la misma hora todos los días.
- Desconexión digital: Apague pantallas al menos una hora antes de ir a la cama.
- Habitación como una «caverna»: Mantenga el espacio oscuro, fresco y en silencio.
- Control de alimentación: Evite cenas pesadas, cafeína, alcohol o vapeadores cerca de la hora de descanso.
- Luz natural: Exponerse al sol por la mañana ayuda a regular los ritmos circadianos.
“Dormir bien es la inversión con mayor retorno que puedes hacer. Tu cerebro necesita ese tiempo para limpiarse y crecer”, puntualiza Martínez.
La entrada Más del 40 % de la población mundial sufre algún trastorno del sueño se publicó primero en Boyacá 7 Días.
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