[Galería] Catedral de Sal: desde las profundidades de Zipaquirá al mapa global del turismo sostenible

martes 17 de febrero de 2026, 12:04 pm

Viajeros de todo el mundo descienden a este templo de sal para vivir una experiencia que combina historia, arte y compromiso ambiental, convirtiéndolo en uno de los grandes orgullos turísticos de Colombia.

Por: Nury Vargas

La nave de resurrección, espacio de reflexión donde la esperanza se eleva en cada relieve. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.

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La nave de resurrección, espacio de reflexión donde la esperanza se eleva en cada relieve. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
Ecos de historia en cada pared, texturas de sal y luz revelan siglos de geología y fe. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
Un descenso al corazón del arte, donde la luz y la roca parecen dialogar. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
Imponente vista de la nave central, epicentro espiritual y arquitectónico bajo tierra. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
Detalles escultóricos en sal, obra humana tallada dentro de la esencia de la tierra. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
Un paseo por la nave del nacimiento, donde la historia de la fe cobra forma bajo la montaña. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
Columnas que parecen surgir de la roca en la nave central. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
Nave del nacimiento, un espacio que simboliza el inicio y la luz. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
La roca tallada en sal envuelve la escena en una atmósfera de recogimiento y esperanza. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
La Catedral de Sal en su máxima expresión, monumento subterráneo que une historia y fe. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
Paisajes que invitan a la contemplación, cada espacio revela una nueva perspectiva. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
La nave resurrección, un paisaje subterráneo donde la luz y la forma evocan el renacer más allá de la tierra. Foto: suministrada a Boyacá Sie7e Días.
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A 180 metros bajo tierra, en el interior de una mina milenaria, la Catedral de Sal de Zipaquirá se consolida como uno de los destinos patrimoniales subterráneos más importantes del mundo y como referente latinoamericano en turismo sostenible.

Visitantes de más de 100 países recorren cada año sus galerías talladas en sal y roca. La experiencia trasciende lo arquitectónico y lo espiritual: es un encuentro con la geología del territorio y con una propuesta que promueve la contemplación, el respeto por los recursos naturales y la valoración del patrimonio como parte de la identidad cultural.

Reconocida por medios internacionales como una de las maravillas subterráneas del planeta, la Catedral ha evolucionado hacia un modelo de turismo con propósito. La conservación del entorno, la gestión responsable de los recursos minerales y la protección de su ecosistema hacen parte de una estrategia que equilibra desarrollo y sostenibilidad.

El espacio también se ha fortalecido como escenario cultural activo. Conciertos, exposiciones y experiencias artísticas dialogan con la fuerza simbólica de la roca y resignifican el patrimonio ante nuevas audiencias. Este modelo ha impulsado la proyección internacional de Zipaquirá, dinamizando su economía y consolidando al municipio dentro de los circuitos del turismo global consciente.

Desde las profundidades de la tierra, la Catedral de Sal reafirma que el patrimonio, gestionado con visión y responsabilidad ambiental, puede convertirse en motor de desarrollo sostenible y orgullo nacional.

Redactora de Boyacá Sie7e Días

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