
Desde hace varios meses la Asociación de Juntas de Acción Comunal de Sogamoso, Asocomunal, viene siendo noticia por varias razones y que ahora ha sido objeto de investigación por la Dirección Corporativa de la Alcaldía de Sogamoso, la Dian y la Fiscalía que sigue pistas por presuntos delitos de falsificación de documentos públicos y privados, entre otros.
La Dirección Corporativa, ente municipal encargado de vigilar la Asociación, realizó una auditoría la cual arrojó numerosos interrogantes con respecto al manejo financiero con respecto a servicios prestados, pero que aparentemente jamás fueron prestados. “La ausencia de soportes que acrediten la prestación de servicios y de los documentos contables correspondientes impide verificar la legalidad, autenticidad y trazabilidad de los movimientos registrados. Esto compromete la transparencia y correcta administración de los recursos de la asociación, afectando la validez de los egresos y generando riesgos de responsabilidad administrativa o fiscal para los representantes legales y el tesorero, la DIAN exige factura de toda la operación real que se pueda verificar” dice en su informe la Dirección Corporativa y citado por (Boyacá 7 Días, 9/10/2025)
En cuanto a la Dian, la entidad realizó, semanas atrás, una visita en la que encontró algunas inconsistencias en pagos hechos para sufragar gastos de la emisora Sol Estéreo, por cerca de $3.800.000, “quiere decir que, ellos mismos se facturaban”, señala el acta de visita de la DIAN. Como quien dice: ‘yo con yo’.
Otro asunto que está siendo investigado es la declaración pública de la entonces presidenta de Asocomunal, Olga Lucía Soto González, quien dijo públicamente que la Asociación no llevaba contabilidad sobre los ingresos percibidos por el cobro de arriendos. Este cobro es causante de IVA y por lo tanto debe ser declarado ante la Dian. Las declaraciones hechas por Soto González la llevaron a renunciar irrevocablemente de su dignidad el pasado 9 de agosto.
Sin embargo, la situación de la expresidenta no desmejoró, pues el gobernador, Carlos Amaya, la recibió para que cayera “de patas” como directora de Participación y Acción Comunal de la Secretaría de Gobierno de Boyacá. Llegó en reemplazo de otro sogamoseño y expresidente de Asocomunal, el periodista Giovanni Acevedo, a quien seguramente obligaron a renunciar.
A la expresidenta, Olga Lucía, la sucedió, el 29 de agosto, su vicepresidente, Rodrigo Pérez.
Tanto la expresidenta como Pérez han convocado a sucesivas Asambleas extraordinarias —incluida la del pasado sábado 18 de octubre— a las 138 juntas afiliadas; se requieren 68 para alcanzar el quórum, pero el sábado solo asistieron 61 juntas entre urbanas y rurales. La convocatoria se formuló con el fin de actualizar los estatutos que según asientes “esa reforma urgente y necesaria para Asocomunal”.
El malestar dentro de una buena parte de esa dirigencia es manifiesta, no se explican “¿por qué ahora se ausentan de las asambleas cuando anteriormente, casi siempre impedían que muchos pudieran expresarse?” Sin embargo, para aclarar, señalaron que, según los estatutos, para lograr el quórum en las Asambleas, cada Junta debe acreditar al menos dos delegados, requisito este que, anteriormente, se dejaba de lado y se contabilizaba como Junta asistente la que enviaba únicamente un delegado. Por este motivo –alegan los que cuestionan las anomalías de Asocomunal— formaban el quórum con facilidad.
A este propósito, lo que se puede apreciar es la profunda división que desde hace muchos años ha existido en la Asociación. De un lado estarían los integrantes del grupo de herederos del difunto profesor Benigno Morales, —cofundador y director por muchos años de la emisora Sol Estéreo, de propiedad de Asocomunal— quienes, al parecer, frente a los indiscutibles errores cometidos y asentidos, hicieron caso omiso ante la sucesiva falta de claridad en las rendiciones de cuentas de años anteriores. Son ellos quienes “hoy se niegan a asistir y prefieren bloquear el funcionamiento de Asocomunal”, según asistentes a la fracasada pasada Asamblea.
Del otro lado se encuentran quienes en ocasiones exigían más transparencia en las rendiciones de cuentas, pero que difícilmente eran escuchados o se “nos permitía hablar, porque hasta nos gritaban o silbaban”, en las Asambleas.
Sogamoso tiene una historia fascinante en lo que a liderazgo comunal se refiere. Más de seis décadas de organización, trabajo solidario y construcción colectiva han dado forma a un movimiento que, sin duda, ha sido pieza clave en el desarrollo local. Son miles los hombres y mujeres que, desde sus barrios y veredas, han tejido el entramado social que sostiene buena parte de la vida comunitaria sogamoseña.
Hoy, el panorama de los organismos comunales en la ciudad está enmarcado en los dos primeros niveles de organización: las Juntas de Acción Comunal, ya suman 144 entre urbanas y rurales, y un solo ente que las agrupa: Asocomunal Sogamoso.
Sin embargo, lo que alguna vez fue símbolo de unión y propósito compartido, atraviesa actualmente una crisis profunda. No se trata únicamente de diferencias internas o desgastes naturales del tiempo; el hecho más preocupante es que, tras seis convocatorias para aprobar la nueva Carta de Navegación —los Estatutos basados en la Ley 2166 de 2021—, no se ha logrado conformar el quórum necesario.
El fin de semana pasado, Asocomunal Sogamoso volvió a intentarlo. Por séptima ocasión consecutiva, se realizó la convocatoria para actualizar los estatutos de la Asociación, un paso urgente y necesario para su funcionamiento conforme a la Ley 2166 de 2021.
Pero más allá del dato frío, lo verdaderamente preocupante es el mensaje que deja la ausencia.
¿Cómo es posible que quienes se ufanan de ser líderes, de representar comunidades enteras, no sean capaces de convocar ni siquiera a uno de sus delegados para un acto de responsabilidad institucional? ¿Dónde queda el compromiso con la organización que los agrupa, con el movimiento que dicen defender?
Resulta paradójico que muchos de los que hace apenas un año se proclamaban defensores de Asocomunal hoy son los que brillan por su ausencia. La desidia se ha vuelto costumbre, y con ella se debilita el espíritu de unión comunal.
La ausencia de los delegados – que son quienes de acuerdo con la ley están en estos espacios dice mucho más que todos esos breves discursos de quienes se hacen presentes. Es natural que las personas tengan distintas formas de actuar y pensar; pero resulta desalentador ver cómo aquellos líderes que no hace más de un año defendían con vehemencia las causas de la Asociación, hoy sean los mismos que brillan por su ausencia.
Cuando los liderazgos comunales se distancian de su propia organización, la estructura que los agrupa pierde sentido. Asocomunal no es un nombre, ni un cargo, ni un sello institucional: es el reflejo del espíritu comunal que debería prevalecer por encima de diferencias políticas o personales.
Y ahí radica quizá la reflexión:
¿En qué momento la autonomía, la esencia participativa y el carácter social se diluyen ante intereses particulares, ajenos al bien común?
Revivir la unión comunal de los afiliados a la Asojuntas de Sogamoso no será posible mientras prime la latente división y al parecer el cálculo político del gobernador sobre el compromiso comunitario. la historia de sesenta años de liderazgo merece ser honrada, en este momento con presencia y con acción no con palabras
La citación no dejaba espacio para excusas: se reiteró que cada junta debía asistir con al menos dos delegados, tal como lo establece la norma. sin embargo, los números hablan por sí solos: de ellas, únicamente una parte cumplió con los dos delegados exigidos por la ley, mientras que otras 16 juntas llegaron con un solo representante.
La asociación de juntas no puede seguir siendo escenario de divisiones, de intereses cruzados o de cálculos personales. su razón de ser es la unidad, la cooperación y la defensa del bien común. pero esa esencia parece cada vez más lejana cuando los números no alcanzan, y los liderazgos se diluyen entre la indiferencia y la apatía.
La pregunta que queda flotando es inevitable:
¿qué sigue ahora para Asocomunal?
Porque la organización necesita más que nunca una unidad real, una voluntad colectiva que supere los desacuerdos y permita avanzar. De no lograrse la aprobación pronta de sus estatutos, ¿qué futuro le espera a una institución que ha sido el pilar del movimiento comunal en Sogamoso?
El tiempo se agota, y con él, la oportunidad de recuperar la fuerza de una historia de más de sesenta años de liderazgo ciudadano.
La entrada Las tormentas de Asocomunal Sogamoso – Jorge Armando Rodriguez #ColumnistaInvitado se publicó primero en Boyacá 7 Días.






![[Infografía] Pogacar logra el triplete en el Tour de Flandes](https://www.ondasdelporvenir.com/wp-content/uploads/2026/04/9c70a8f08e4ad0d1dda3ca0c9e3b3fefd6ce33d8-bIXG7G-1080x675.jpg)




0 comentarios